

«¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos, si claman a él día y noche?»

En el Génesis, Satanás presenta a la mujer la tentación por excelencia: “Seréis como Dios”. Es una provocación que impulsa a la desobediencia, no importa aquí si se trata de comer o no de un fruto o de otra cosa, es el hecho de ofrecer el oponerse a Dios en aras de ser como Él.

«¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos, si claman a él día y noche?»

«¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos, si claman a él día y noche?»

«Levántate y vete; tu fe te ha salvado»

El origen y la naturaleza de la comunidad de los discípulos del Resucitado se encuentra en el acontecimiento de Pentecostés que nos relata el libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 1-13). Sin embargo, el don del Espíritu del Resucitado a los discípulos es ubicado por la tradición la misma noche del domingo de Pascua (Jn 20, 22). Entonces, Pascua y Pentecostés son dos misterios intrínsecamente unidos.

Según el Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, evangelizar significa «compartir las buenas noticias de Salvación», al respecto tenemos un mandato muy claro de Jesús en Mateo (28, 19-20): «Vayan por todas las naciones háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».

«Nos ha salvado y nos ha llamado con una vocación santa»

«(…) En esta Exhortación quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años», Papa Francisco.