
¿Y si el futbol global no nació en los campos de Inglaterra sino en las selvas de Sudamérica? ¿Y si los jesuitas no sólo fueron testigos sino también mediadores y más tarde constructores de una forma de integración pedagógica que terminó por convertirse en un instrumento de formación?

Durante el Mundial de 2014 Arjen Robben, de los Países Bajos, empujó el balón más allá de Rafa Márquez, de México, quien estiró la pierna y, en esa fracción de segundo, Robben simuló una falta, obteniendo el penal que dio la victoria, un momento inmortalizado como «no era penal».

Hablar de paz en los tiempos actuales es un ejercicio que trasciende lo conceptual, lo ético, lo político o lo filosófico. Hablar de paz en los tiempos actuales es un ejercicio que trasciende lo conceptual, lo ético, lo político o lo filosófico. Es un anhelo que vivimos día con día y que se hace más fehaciente a partir de la realidad que enfrentamos actualmente en un país como México.

Hay actividades humanas que, aun en su apariencia más sencilla, esconden una pedagogía profunda para la vida. El deporte es una de ellas.

El underdog no es simplemente el débil en una contienda deportiva —o de cualquier otra índole—, sino aquél que, desde el inicio, queda excluido de toda consideración competitiva y cuyo desafío inesperado a los más fuertes rompe la arrogante predictibilidad del destino.

La elección de León XIV el 8 de mayo de 2025 llegó con especulaciones sobre si seguiría o no el camino que había trazado el papa Francisco.

También es un outsider porque no es un partisano afiliado o identificado a alguno de los grupos en disputa discursiva dentro de la misma Iglesia católica.

E l actual pontificado se perfila como un ejercicio de equilibrio en el que convergen

Este artículo pretende en el fondo responder, con las evidencias con las que contamos a menos de un año de la elección de Roberto Prevost como papa León XIV, a la pregunta sobre las continuidades o discontinuidades que podemos vislumbrar en el desempeño del nuevo pontífice.

Todo primer año de pontificado está marcado por la expectativa: no sólo por lo que el nuevo papa dirá o hará, sino por lo que la Iglesia y el mundo esperan que encarne.