
Dejarnos llevar por el dinamismo de la mística es aprender a escuchar con atención plena la realidad de este mundo. El filósofo Raimon Panikkar define este dinamismo como la «experiencia integral de la realidad». Esta experiencia no está encerrada en un estado pasivo o etéreo, sino más bien, entiende la mística como la capacidad de hacer conciencia plena que abarca todos los niveles: el sensible, el racional y el espiritual.

«Te pido que me concedas sabiduría de corazón».

«Tu poder es el fundamento de tu justicia».

Es curioso que estemos por comenzar la tercera entrega de estas reflexiones comentando el segundo libro de la colección Dios para pensar del teólogo Adolphe Gesché y que no hayamos llegado a tratar directamente a Dios como temática.

«Dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen».

¿Y si el deporte fuera algo más que competir, ganar o mantenernos en forma? En cada zancada, en cada canasta, en cada gol o en cada caída se esconde una oportunidad de descubrir quiénes somos y hacia dónde caminamos.

Fernando Ortíz Cueva, mejor conocido como Sofo, describe su vida como una búsqueda constante y un continuo preguntar. Así fue como llegó al celtismo.

Fragmentos de la carta del Santo Padre León XIV «La Vida en Abundancia» sobre el

«Vengan a mí, todos… aprendan de mí».

Las mociones que vienen de Dios no nos separan de la realidad de forma alienante, sino que nos envían y restituyen a ella como mensajeros de la Buena Noticia.