
Partía yo de la cita de Gálatas 5 versículo 22 en la que san Pablo nos recuerda los frutos del Espíritu: «amor (ágape/charitas), alegría, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia». Ahora, siguiendo una reflexión de Karl Rahner —teólogo del Concilio Vaticano II—, añado que esto lo hemos de aplicar en dos sentidos.

Al referirnos a la Contemplación para alcanzar amor, con la que Ignacio da cierre a

No sé cómo escribir esto, «a rodilla pelona» me aconsejó un amigo sacerdote y, aunque me causó gracia la expresión, es muy cierta. Hay cosas que solo de rodillas en oración humilde ante el misterio, se pueden meditar. Esta reflexión es un ir y venir, no pude hacerla de otro modo y pido disculpas si eso confunde.

Las mociones pueden ser buenas o malas. Su cualidad se reconoce por lo que sugieren, pero, sobre todo, por lo que decantan anímicamente: claridad + quietud + alegría (consolación) y, en el polo opuesto, confusión + turbación + tristeza (desolación)

Los pasados 25, 26 y 27 de febrero las cátedras Jorge Manzano, S.J., e Ignacio Ellacuría, S.J. —ambas pertenecientes al Sistema Universitario Jesuita— unieron fuerzas para convocar al Seminario sobre Espiritualidades liberadoras. Un tema urgente en medio de un contexto socio–religioso cada vez más complejo.

La materia de nuestras mociones son pensamientos acompañados de imaginación, fantasía, o contenidos actualizados de nuestra memoria. Y cuando se nos presentan afectan nuestro estado de ánimo, mejorándolo o empeorándolo

El milagro supone una mirada atenta de parte del que mira —o mejor contempla— la gran trama cotidiana. Mirar los pájaros es abrirnos al milagro, poner atención en aquello que está ahí pero que espera ser visto.

Y la palabra penitencia nos sirve de gozne entre los dos enfoques. Suele ser entendida entre castigo —de ahí las penitenciarías o cárceles— y acciones costosas; pero su significado más profundo es conversión, transformación de nuestro modo de vivir. Y aquí de nuevo es menester entenderlo mejor, para ello nos ayuda la comparación a la vez sencilla y profunda del trigo y de la cizaña.

Quise hacer un artículo sobre la espiritualidad de los rarámuri —tarahumares—, pero haber convivido con

Muchas comunidades han podido resistir a las «tormentas» del sistema capitalista conservando la esencia y la paz común.