
«Escucha mi grito, Señor, atiende a mis clamores».

«Vengan, alegres demos vivas al Señor».

«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonaste?».

«¿Hasta cuándo, Señor, durará tu cólera?».

«En cambio, los publicanos y las prostitutas sí le creyeron».

«¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?».

«Piensa en tu fin y deja de odiar».

«Cumplir perfectamente la ley consiste en amar».

«No lo permita Dios, Señor; eso no te puede suceder a ti».

«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».