
En este mes de enero el Papa Francisco nos invita a orar por el don de la diversidad en la Iglesia: «Oremos al Espíritu Santo para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica».

En el séptimo arte hay un sinfín de contenidos que nos invitan a reflexionar sobre el cuidado de nuestra maravillosa Casa Común, que buscan, además, crear conciencia y tomar acciones en favor de ella. Entre éstos están los clásicos La princesa Mononoke y Gorilas en la niebla, de los que hablaremos en esta reseña.

Caminar, buscando desde el interior hasta encontrar el ritmo propio, escuchar y degustar el entorno, son formas recomendadas para meditar porque, paso a paso, el andar nos conduce a una condición inmejorable de conexión entre la intimidad personal y la inmensidad del universo.

Belén es un pequeño poblado de no más de doscientas casas apiñadas sobre un cerro, como un nido de palomas asustadas. En las pendientes suaves, que bajan al poblado, se mezclan la roca calcárea y los bancales de olivos, que descienden en sucesivas terrazas. Las casas, como cuadritos blancos, brillan bajo el sol en un cielo muy azul.

El cine es un fiel aliado cuando de mover el espíritu se trata. A continuación, les dejo cuatro recomendaciones de películas que fueron cuidadosamente seleccionadas, pues sus historias y personajes llevan consigo un mensaje de esperanza y renovación.

En este mes de diciembre el papa Francisco nos invita a orar por las personas con discapacidad: «Oremos para que las personas con discapacidad estén en el centro de atención de la sociedad, y que las instituciones promuevan programas de inclusión que potencien su participación activa» A la luz de esta intención y siguiendo el magisterio del papa Francisco en sus documentos pontificios recomiendo estas películas para comentar y analizar en nuestras comunidades.

Muchas veces me hablaba de ella, como si alguna vez fuera a dejarla a mi cuidado, como si nos la fuera a dejar como la más hermosa herencia jamás soñada.

Cierto en su vocación franciscana y con los ojos puestos fijamente en el futuro, el religioso italiano combina el hábito con el estudio de la ética ante los avances de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías, materias en las que asesora al papa Francisco

En la contemplación de las Dos Banderas, san Ignacio pide a Dios, como gracia: «conocimiento de los engaños del mal caudillo y ayuda para dellos me guardar…», para desde esa petición mirar la condición de nuestra historia, como campo donde nuestra ambición, afán de gloria y reconocimiento y deseo de poder pueden llevarnos a la más terrible perdición.

Este es mi hogar y no es mi hogar. Esta es mi casa y no es mi casa. ¿Puede entonces tanto una creatura que una sola palabra ensucia todo el mundo?