
«Tu poder es el fundamento de tu justicia».

«Dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen».

Este texto se escribe a 58 días del inicio de la Copa Mundial de Futbol 2026. Mientras el mundo se prepara para la mayor justa deportiva del planeta la realidad global se tensa con conflictos abiertos entre Estados nación que, desde su poderío militar y económico, parecen apostar por la aniquilación de sus adversarios.

Cuando un país experimenta un cambio radical, políticamente hablando, como el fin de una dictadura o una transformación democrática profunda, lo que regularmente sucede es un cambio de régimen, es decir, la confección de otras reglas para acceder, mantener, distribuir y generar contrapesos al poder político.

Nos entusiasma presentar esta selección de cuadernos con la que buscamos abordar el deporte como medio para la paz y el encuentro.

Hablar de paz en los tiempos actuales es un ejercicio que trasciende lo conceptual, lo ético, lo político o lo filosófico. Hablar de paz en los tiempos actuales es un ejercicio que trasciende lo conceptual, lo ético, lo político o lo filosófico. Es un anhelo que vivimos día con día y que se hace más fehaciente a partir de la realidad que enfrentamos actualmente en un país como México.

Durante el Mundial de 2014 Arjen Robben, de los Países Bajos, empujó el balón más allá de Rafa Márquez, de México, quien estiró la pierna y, en esa fracción de segundo, Robben simuló una falta, obteniendo el penal que dio la victoria, un momento inmortalizado como «no era penal».

Hay actividades humanas que, aun en su apariencia más sencilla, esconden una pedagogía profunda para la vida. El deporte es una de ellas.

¿Y si el futbol global no nació en los campos de Inglaterra sino en las selvas de Sudamérica? ¿Y si los jesuitas no sólo fueron testigos sino también mediadores y más tarde constructores de una forma de integración pedagógica que terminó por convertirse en un instrumento de formación?

¿Y si el deporte fuera algo más que competir, ganar o mantenernos en forma? En cada zancada, en cada canasta, en cada gol o en cada caída se esconde una oportunidad de descubrir quiénes somos y hacia dónde caminamos.