Evangelio del domingo 19 de julio

«Tu poder es el fundamento de tu justicia».

JULIO

  • Sabiduría 12, 13.16–19
  • Salmo 85
  • Romanos 8, 26–27
  • Mateo 13, 24–43 (o versión corta: 13, 24–30)

§ Esta afirmación del libro de la sabiduría puede ser fácilmente pervertida en nuestros tiempos, porque nos cuesta trabajo pensar en una justicia que no sea la ley del más fuerte y en un poder que no esté sustentado en la acumulación del capital y de las armas. Sin embargo, no son éstos el poder y la justicia de Dios.presente.

§ Si le preguntamos a las lecturas en qué consiste el poder del Señor, veremos que el libro de la Sabiduría lo caracteriza por su misericordia y por gobernar con delicadeza. Él es dueño de la fuerza, pero espera con paciencia a que el pecador se arrepienta. El Dios lento a la cólera del salmo es el sembrador que nos presenta Jesús en la parábola. Cuando se entera de la acción del enemigo no reacciona con violencia, tampoco se precipita para intervenir. Al contrario, su paciencia permite que todo el trigo fructifique, su pausa evita que haya «daños colaterales», como hoy se acostumbra a llamar, eufemísticamente, a los que mueren siendo inocentes.

§ Si su poder es así, su justicia se muestra también no como venganza sino como paciente espera. De ahí que el Reino de los cielos se parece a la semilla que crece desde lo pequeño, o a la levadura que desaparece entre la masa para fermentar.


Qué difícil es entender su justicia y su poder, nuestro mundo parece alejarse cada vez más de este proyecto de humanidad. Sin embargo, reconocer nuestra debilidad permitirá, como san Pablo escribe en la Carta a los Romanos, que el Espíritu se una a nosotras y que interceda con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Sin reconocernos débiles y dependientes del Amor de Dios, difícilmente podremos entrar en la dinámica del Reino de los cielos.

Ilustración: ©Tzitzi Santillán

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