
«Cristo es el principio de todo»

La palabra griega hamartía, traducida comúnmente como pecado, en realidad significa desperdicio, no darle al blanco, perder tontamente las oportunidades de plenitud que la vida nos presenta.

«Cristo nos abrió el camino»

«Ustedes son hijos de la luz»

Quiero llegar a ti, Señor
cuando me llames.

«En Dios sólo descansa el alma mía, de Él espero mi salvación»


«Escucha mi grito, Señor, atiende a mis clamores»

«Vengan alegres, demos vivas al Señor»

Es común o relativamente común escuchar la frase o la idea de la importancia de «conocerse a sí mismo» cuando las personas nos preocupamos por nuestro desarrollo personal, como se menciona en la entrada al oráculo de Delfos. También el dicho de que «la relación que tenemos con nosotros o nosotras es imprescindible para las relaciones con los demás». Pero ¿qué tiene que ver eso con la espiritualidad?