«También los perritos se comen las migajas que caen».
AGOSTO
- Isaías 56, 1.6–7
- Salmo 66
- Romanos 11, 13–15.29–32
- Mateo 15, 21–28
§ Al escuchar el evangelio podemos sentir un cierto desconcierto. Esta curación es muy distinta a las otras curas de Jesús. No es él quien toma la iniciativa sino la mujer extranjera, y los discípulos tienen que interceder por la mujer que Jesús parece ignorar. Finalmente, la primera respuesta de Jesús es sumamente dura. En este relato, Mateo plasma el momento en el que Jesús vive una apertura de horizonte en la que se reconoce enviado no sólo al pueblo de Israel sino a toda la humanidad, y todo gracias a una mujer cananea. Sin embargo, como lo dice el profeta Isaías, Dios es para todos: los extranjeros son bienvenidos y somos llamadas a velar por el derecho y la justicia sin hacer distinción.ida de los y las seguidoras de Jesús no está exenta de peligros y tempestades. La liturgia refleja las dificultades que enfrentan aquellos que desean vivir su existencia desde Dios. El profeta Elías está huyendo porque lo quieren matar y entra a la cueva para protegerse. Pablo confiesa: «Tengo una infinita tristeza y un dolor incesante tortura mi corazón». Los discípulos dan gritos de terror. Como vemos, la buena noticia es que pasar por estos sentimientos es parte del camino hacia Dios. Ya decía Orígenes que es imposible, para quien no pasó por la tentación de las olas y del viento contrario, llegar a la otra orilla con Jesús.
§ Jesús seguramente escuchó muchas veces que era parte del pueblo elegido, miró compatriotas que rechazaban a la diferencia. ¿Cómo se quebró esta visión de mundo en Él? El evangelio nos dice que fue gracias a una mujer que se preocupa por otras (su hija en este caso) y que confía profundamente en que Jesús la escuchará.
§ La fe profunda y el cuidado por los hermanos atraviesan también el pasaje de Isaías y la Carta a los Romanos. Cuánto necesitamos en nuestros días vivir desde estas dos actitudes, sólo así podremos vivir realmente como hijos e hijas de un mismo Padre.
El proceso que vive Jesús no es cosa menor, ni en aquel entonces ni ahora. La propuesta cristiana rompe con el nacionalismo y la tentación de quedarnos aislados en nuestro grupo, en aquello que nos es similar. Las cámaras de eco en las redes sociales y los discursos polarizantes en la política son muestra de eso, qué difícil nos es acoger lo diferente.







