

«Yo mismo les daré palabras y sabiduría»

«Afirma mis pasos en tus caminos para que no tropiecen mis pies»


«¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos, si claman a él día y noche?»

En el Génesis, Satanás presenta a la mujer la tentación por excelencia: “Seréis como Dios”. Es una provocación que impulsa a la desobediencia, no importa aquí si se trata de comer o no de un fruto o de otra cosa, es el hecho de ofrecer el oponerse a Dios en aras de ser como Él.

«¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos, si claman a él día y noche?»

«¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos, si claman a él día y noche?»

«Levántate y vete; tu fe te ha salvado»

El origen y la naturaleza de la comunidad de los discípulos del Resucitado se encuentra en el acontecimiento de Pentecostés que nos relata el libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 1-13). Sin embargo, el don del Espíritu del Resucitado a los discípulos es ubicado por la tradición la misma noche del domingo de Pascua (Jn 20, 22). Entonces, Pascua y Pentecostés son dos misterios intrínsecamente unidos.