
Para la conmemoración de un aniversario más de la matanza de Tlatelolco partamos de un presupuesto muy obvio que, como jesuitas y universitarios, nos acerca generacionalmente con el movimiento estudiantil del 68; la crítica al sistema capitalista.

Vivimos en un mundo de cambios que nos exponen a fronteras y riesgos que inhiben la toma de acción. Esos cambios nos enfrentan a crisis de sentido, imponiendo retos únicos y complejos a todas y todos, pero especialmente a las generaciones jóvenes, de las que siempre esperamos todo: «Ustedes son el futuro», solemos decirles sin importar la carga que ello implica. ¿Qué deseos, dolores y esperanzas envuelven a las juventudes de hoy?

Despertar movimientos interiores y dinamismos comunitarios mientras se presenta la persona de Jesús no es una tarea fácil. Es un arte que se hila fino; una labor de siembra, gratuidad y de una constante renuncia a nuestros esquemas adultocentristas que creen saber lo que las y los jóvenes necesitan.

En este texto, en primer lugar, propongo una serie de reflexiones que ayuden a recuperar el valor espiritual de esta experiencia y, en segundo, presento algunas claves que, para mí, han sido de ayuda en el acompañamiento a jóvenes, desde la noción y el valor de la amistad espiritual.

Un día, hablando con una estudiante universitaria sobre la maternidad, me dijo: «Yo no pienso tener hijos, ¿para qué? Si el mundo se va a acabar en 2050». Yo le respondí que obviamente eso no era cierto, que cómo podía asegurarlo…

En la encrucijada de la juventud los y las jóvenes se encuentran inmersos en un viaje hacia la comprensión del sentido de la vida, ¡y bueno!, no sólo pasa en la juventud, creo que es el principio de una búsqueda que nos acompaña toda la vida.

Educar en la esperanza —o educar a través de ella— resulta una máxima seductora para todos los que participamos de la educación, pues el propósito de esperanzar a quienes acompañamos en el aula se muestra no sólo pertinente, sino propiamente esperanzador.

Hace un par de años tuve la oportunidad de acompañar a un grupo de jóvenes en la experiencia del mochilazo jesuita, una actividad que promovemos en el equipo de Vocaciones Jesuitas México y que trata de caminar entre ocho y diez días por varias comunidades de alguna de nuestras misiones indígenas.

En esta entrevista conversamos con Jorge del Valle, académico del ITESO y parte del Centro Universitario Ignaciano. Entre sus actividades en la universidad, Jorge coordina un voluntariado internacional en el que participan varias universidades jesuitas de América Latina, ofreciendo la oportunidad a sus estudiantes de que se inserten en diversos contextos con otras culturas y realidades.

¿Es posible realizar una entrevista a un personaje único, en una condición excepcional, sobre un tema sensible y de interés público, sin perder los matices del personaje? El escritor Javier Martínez–Brocal, autor de Papa Francisco. El sucesor.