El papa León XIV tuvo su primer encuentro con la nueva arzobispa de Canterbury , Sarah Mullally, un encuentro que volvió a poner sobre la mesa el diálogo entre la Iglesia católica y la anglicana.
El pasado lunes 27 de abril, el pontífice recibió a la nueva Arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, en la Capilla Urbano VIII del Palacio Apostólico del Vaticano. Durante el encuentro, el pontífice enfatizó la importancia de la unidad y del testimonio común, declarando que ambas Iglesias deben «proclamar juntos a Cristo ante el mundo».
El papa León XIV destacó la importancia de unirse como Iglesias hermanas en medio del contexto global atravesado por conflictos, tensiones y desafíos sociales, señalando que es fundamental «trabajar para superar cualquier diferencia y desafío». León XIV planteó su visión de colaboración entre ambas tradiciones como «una necesidad» frente a la realidad actual.

En este encuentro, el pontífice expresó su cercanía con la líder anglicana y recordó el histórico encuentro que tuvieron como Iglesias entre el papa Pablo VI y el arzobispo Michael Ramsey, ocurrido hace 60 años; un antecedente clave en las relaciones entre ambas tradiciones. También agradeció la labor del Centro Anglicano en Roma y dirigió un saludo a su director, el obispo Anthony Bell, quien actúa como representante del Arzobispo de Canterbury ante la Santa Sede.
La Arzobispa de Canterbury es la principal autoridad espiritual de la Iglesia anglicana, una de las ramas más influyentes del cristianismo. Su origen se remonta a la Reforma anglicana del siglo XVI, un proceso mediante el cual la Iglesia de Inglaterra se separó de la autoridad del Papa, dando lugar a una tradición cristiana distinta. Este cambio surgió inicialmente por un conflicto político impulsado por el rey Enrique VIII, pero terminó provocando transformaciones profundas tanto en lo religioso como en lo político. Con el tiempo, la Iglesia anglicana se consolidó como una institución independiente, con identidad propia dentro del cristianismo. Desde entonces, ambas iglesias han mantenido posturas teológicas propias, aunque en las últimas décadas han promovido espacios de encuentro y cooperación.
Actualmente, este cargo es ocupado por Sarah Mullally, quien hizo historia al convertirse en la primera mujer en asumir esta posición en marzo de 2026. Con una trayectoria que combina el ámbito religioso y el servicio público, su liderazgo se ha caracterizado por impulsar el diálogo, la inclusión y el fortalecimiento de los vínculos entre distintas tradiciones cristianas.
En ese contexto, León XIV reiteró la importancia de continuar el camino de acercamiento. El encuentro entre ambas autoridades se interpreta como un paso más en ese camino y refleja una intención de ambas partes por reforzar el diálogo y encontrar puntos en común, especialmente en un contexto global donde las Iglesias buscan responder de manera conjunta a los desafíos sociales y espirituales.






