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Terminamos un año más y ciertamente la situación por la que atraviesa la humanidad parece bastante desalentadora, la crisis causada por el virus SARS-COV 2 y sus incesantes mutaciones, y debido a la inicua estructura global del manejo de la salud, la situación de temor y alerta mundiales persisten. A su vez, la guerra entre las grandes potencias por la supremacía política y por los recursos del planeta agrega un número considerable de víctimas mortales a las causadas por la pandemia. En nuestro país hemos sido testigos de una cada vez mayor estampida de violencia e impunidad ante la cual la clase política parece permanecer indiferente. Frente a estas situaciones nos surge la pregunta: ¿Qué tareas corresponden a la Iglesia católica?

Estamos conmemorando los 530 años de la evangelización en América y hoy apostamos a la evangelización como una respuesta válida ante estos tan desalentadores escenarios, siempre y cuando responda a las Bienaventuranzas de Jesús, y a que su mensaje se haga presente en todas las realidades.

En la actualidad entendemos a la evangelización como una tarea esencialmente colectiva y comunitaria, como un proclamar la promesa indefectible del buen vivir que disfrutarán todos los seres humanos, pero que también nos representa poner manos a la obra: luchar por la justicia, consolar, escuchar y acompañar.

Sabemos que el primer proyecto que trajeron e impusieron los diferentes colonizadores no siempre siguió este modelo, pero podemos decir que en el tiempo en que vivimos, nuestros objetivos son distintos, por eso en este número de nuestra revista tratamos de colaborar con un análisis de la acción evangelizadora de la Iglesia en los diferentes ámbitos del mundo actual, donde se juega el futuro de una humanidad digna, que atiende a sus pobres y marginados, que persigue la justicia y que trabaja por la paz.

El equipo editorial de Christus

Foto: © amorsanto, Cathopic

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