
México vive hoy la peor crisis de violencia de su historia, mientras que las instituciones de seguridad y justicia no se dan abasto para enfrentarla.

Elías González, coordinador de la cátedra, dice que más que centrarse en la persona del jesuita, de cuya muerte se cumplen diez años, lo que se busca es rescatar los temas y los gestos que le ocupaban, como la filosofía, el diálogo interreligioso, la interculturalidad, la espiritualidad y la mística. Las actividades comenzarán el próximo 25 de septiembre.

«Se necesita resignificar la seguridad y la justicia, llenarlos de contenido ético, para caminar hacia la paz, y ahí las religiones tienen mucho que aportar a la construcción de la agenda nacional de paz», fueron parte de las conclusiones del Foro Justicia y Seguridad realizado con líderes religiosos, el pasado 30 de agosto, en las instalaciones de la Fundación Manu en la Ciudad de México.

Los mexicanos constituyen una de las poblaciones más grandes de inmigrantes en Estados Unidos y

Xaviera es nicaragüense. Es madre de dos niñas pequeñas, Aisha y Sophie. Y desde hace años es parte de la comunidad de exiliados que tuvieron que salir de Nicaragua, huyendo de la dictadura encabezada por Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Los cristianos creemos en la resurrección de los muertos, pues «si Cristo no hubiese resucitado, vana sería nuestra fe», pero también tendemos a pensar en esta resurrección como un momento escatológico muy puntual.

Se ha escrito que en Chile se conmemoran más las derrotas que las victorias, como si los sufrimientos colectivos hubiesen templado más el espíritu nacional que los festejos triunfales. No es de extrañar entonces que una vez más la mirada se vuelva hacia el 11 de septiembre de 1973 cuando han transcurrido 50 largos años cargados de novedades.

Las experiencias presentadas de acciones noviolentas de sectores de la Iglesia, en la primera Conferencia sobre «Noviolencia y Paz Justa: contribución a la comprensión y al compromiso católicos con la noviolencia» en 2016, en distintas partes del mundo, fueron muy ricas y variadas, partiendo de algunas concepciones comunes, en el sentido que la Iglesia institucional debe exponerse públicamente mucho más en los conflictos violentos, saber interpretarlos desde las etapas de gestación y génesis, prevenirlos, crear grupos de intervención directa.

En un mundo cada vez más desigual y golpeado por la corrupción, la violencia, la individualidad y los intereses propios, y ante naciones cada vez más inestables, existen personas que sueñan con vivir en un mundo mejor; personas que, en busca de lo que sueñan, viven las peores experiencias al viajar en un tren expuestas a fríos o calores extremos y con riesgos de caer y sufrir fracturas de huesos, adquirir enfermedades, pasar hambre y vivir atracos, secuestros y desapariciones por parte de la mafia.

En el video con la intención de oración de septiembre, producido por la Red Mundial de Oración del Papa, nos hace una pregunta que no debería dejarnos indiferentes: “¿Cómo dejamos que la ‘cultura del descarte’, en la que millones de hombres y mujeres no valen nada frente a los beneficios económicos, domine nuestras vidas?”.