
Este texto entreteje los «eclipses» que Taylor describe con el drama encarnado en algunos personajes de Camus que han acompañado mis propias búsquedas: el doctor Rieux; Tarrou; el padre Paneloux, S.J., y el niño moribundo. Cada uno habita, a su manera, lo que Taylor llama el Secularismo (Secularidad 1, 2 o 3).

En un tiempo en donde el adjetivo de «humano» se ha diluido a tal grado que corremos el riesgo de que entonces ya nada lo sea, preguntarse por aquellas experiencias que posibilitan y delimitan lo humano no se reduce a un mero ejercicio académico o interpretativo.

Comenzó el año con un hecho extraordinario que, según los responsables del destino nacional, abre «un nuevo momento político». Que este momento sea definido solo por la acción externa sería renunciar a las posibilidades que esta abre y, a la vez, abandonar al acaso la agencia política de los venezolanos. La responsabilidad de una restauración democrática, hoy incierta, no descansa solo en el liderazgo, sino también en la sociedad entera.

En la oración de este mes, el Santo Padre nos invita a rezar para que «cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo».

Para entender cómo vemos a Dios actualmente debemos reconocer primero el tránsito de la trascendencia a la inmanencia radical. Durante milenios Dios fue el «Otro Totalmente Otro» (como lo definía Rudolf Otto), una entidad separada de la creación que exigía obediencia y temor reverencial. Hoy esa brecha se ha cerrado: el Dios contemporáneo ya no habita en las alturas inaccesibles, sino en la profundidad del «Yo».

La reflexión de Charles Taylor sobre el «punto de inflexión» en A Secular Age (Una

Una invitación a afinar el corazón, aprender a escuchar con mayor hondura y dejarnos transformar por el paso de Dios en la vida cotidiana.

Hay instituciones que no se construyen sólo con documentos y litigios, sino con nombres, con historias y con la férrea terquedad de no soltar la esperanza. El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) es una de ellas y este 2026 cumple 38 años

En la columna pasada me preguntaba si es posible que las místicas feministas y la política tengan un vínculo indisoluble; la respuesta es sí. Las mujeres hemos tenido un papel central en accionar y reaccionar desde la espiritualidad, la política y la paz.

Hoy en día, cuando nuestra atención está puesta en las redes sociales, vivimos totalmente atomizados por lo que sucede en nuestro entorno más cercano, pero también por lo que sucede del otro lado del mundo. Esto ocasiona un doble mal: o dejamos entrar al miedo por lo que pasa afuera o dejamos que nos domine la indiferencia.