
Abro mi mente y te doy gracias, Jesús.
Abro mis brazos y te abrazo, mientras la cálida luz vespertina entra por la vieja ventana.

El principio de este filme es perturbador. A los créditos presentados en un fondo de silencio, sigue una música electrónica angustiante y, sin aviso a corte, una amable escena de un día de campo familiar, en un hermoso paisaje con un río…

Amanece en la gran ciudad. Un hombre cercano a los 60 años se despierta, recoge la estera japonesa para dormir, se lava, viste y sale a la calle con una mirada al cielo y una sonrisa. En su furgoneta recorre las múltiples vías modernas de Tokyo.

No por ser de Dios madre la elegida
te alabo, leve rosa de Judea,
ni frente a ti me asombro porque vea
que nazca el Sol de estrella complacida.

En este mes de abril el papa Francisco nos invita a orar por la mujer: «Oremos para que la dignidad y la riqueza de las mujeres sean reconocidas en todas las culturas, y para que cese la discriminación que sufren en diversas partes del mundo». A la luz de esta intención y del magisterio del Papa, recomiendo estas películas para comentar y analizar en nuestras comunidades.

A mí lo que más me impresionaron fueron sus ojos. Me asomé a ellos y sentí mareo, como si algo estuviera girando en mi propia historia. Al mirarme, sus ojos comenzaron a brillar como si adentro hubieran encendido una luz.

El papa Francisco, en la Bula Misericordiae Vultus. El rostro de la misericordia, nos dice al respecto: «Hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos, signo eficaz del obrar del Padre».

«El humano busca la trascendencia y dar cuenta de ella», dice Ramón María Nogués, catedrático emérito de Antropología biológica de la Universidad Autónoma de Barcelona, en su libro Neurociencias, espiritualidades y religiones, en el que sostiene que la experiencia espiritual no es un asunto exclusivo del alma, sino una vivencia que se desarrolla neuronalmente y que experimentamos cuando nos preguntamos por las últimas dimensiones de la realidad y de nuestra vida.

El Domingo de Resurrección comenzamos el tiempo de Pascua que terminará hasta el Domingo de Pentecostés. Un tiempo en el que podemos recordar el paso del pueblo hebreo de la esclavitud a la liberación, de la servidumbre al servicio.

En 2022 la editorial Buena Prensa nos sorprendió con la publicación de los Itinerarios de Fe y esperanza, mirada desde las mujeres bíblicas que acompañaron la pasión de Jesús. Ya desde entonces la combinación de relatos proféticos con itinerarios de oración hacían del trabajo de María José Encina Muñoz una obra conmovedora y novedosa.