
Hace dos meses más o menos decidí que para mayo escribiría sobre María, pensé que era cosa de sentarme y escribir. ¡Ingenua de mí! Me molestan y estorban mucho los términos de «virgen» y «madre», y no porque ella no lo sea, sino por lo estereotipado que tenemos esos conceptos en nuestro imaginario.

En algún momento de nuestro seguimiento del Señor experimentaremos una muerte, la lejanía de un motivo para seguir esperando, la desilusión de nuestra confianza o la vulnerabilidad que monopoliza nuestra perspectiva.

En la entrega anterior expliqué que acercarse a la espiritualidad por los verbos, además de interesante, permite mirar el trabajo evagélico de Jesús por sus acciones a modo de invitaciones que revelan la verdad profunda de la espiritualidad que no es doctrina sino seguimiento.

La Semana Santa es uno de los momentos más bellos de la Iglesia, pues recordamos cómo la vida de Jesús y sus acciones para con toda persona, cambian los corazones de cualquiera que se deja mirar por el Amigo y Maestro.

Ante las dificultades de la vida que nos golpean muchas veces de forma inesperada uno tiende a preguntarse: ¿Por qué a mí? ¿Por qué soy estéril? ¿Por qué perdí a mi familiar de esta manera? ¿Por qué padezco esta enfermedad? ¿Por qué me pasa esto precisamente a mí? ¿Por qué desparecieron a mi hermana? ¿Por qué me asaltaron con lujo de violencia? ¿Por qué este accidente?

Se cumplen 11 años del inicio del pontificado del papa Francisco. Por muchos lados este periodo ha representado un signo de contradicción porque ha asumido toda la renovación del Concilio Vaticano II, toda la tradición de la Iglesia y los aportes creativos de la Iglesia y la teología latinoamericana, lo que a muchos sectores de la Iglesia incomoda.

Desde antes de subir al camión rumbo a Ejercicios Espirituales sentí gran consolación, gratitud y gratuidad, porque te escuché en la generosidad descarada, en la paz que habita mi hogar, en el amor paciente de mi hermana, en el poema de mi madre y en la experiencia espiritual de otras personas.

Nacido cerca de Trento, Italia, en 1645, Eusebio Kino ingresó a la Compañía de Jesús a los 20 años. Estudió en Friburgo, Ingolstadt y Münich. Dotado para las ciencias y las matemáticas, el duque de Baviera lo invitó a enseñar en ese campo del conocimiento en la Universidad de Ingolstadt.

En esta última entrega recupero los razgos esenciales que permiten asumir los dinamismos de la participación eclesial, en forma de red y a modo de procesos eclesiales que miran a largo plazo. Las cuales, necesitan continuidad en el acompañamiento, así como de una estructura flexible pero consistente, y con liderazgos capaces de adaptación y de lectura de los signos de los tiempos.

Mimi tiene ojos templados, boca tropical y una piel árida, como los climas del territorio mexicano. En su huipil habitan todas las flores de los árboles, y en su falda las confecciones de todos los artesanos.