
La lucha contra los abusos en la Iglesia representa, hasta este momento, un progresivo esfuerzo de casi cuarenta años. Un camino a largo plazo que exige un conocimiento cada vez más profundo de esta dolorosa realidad.

El papa Francisco ha sacado a la luz el tema de la sinodalidad. Una palabra que era escuchada con poca frecuencia ahora resuena por todas las diócesis. La razón es el tema del Sínodo de los Obispos: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión».

En octubre de 2012, en Buenos Aires, estreché la mano al cardenal Jorge Mario Bergoglio durante un mensaje que ofreció a periodistas y editores. Aquella intervención suya fue lacónica, pero, en retrospectiva, profética.

Una manera provocativa de percibir los cambios del catolicismo a lo largo de la historia consiste en analizar las parodias que sus opositores han confeccionado para criticarlo y hasta para ridiculizarlo.

2023 comenzó con una agenda política muy cargada, sobre todo por tres procesos que se desarrollarán a lo largo del año: la culminación de la reforma electoral, conocida como «Plan B» por la bancada del Movimiento Regeneración Nacional (Morena); las elecciones para gobernador en el Estado de México y Coahuila, y una percepción más clara —seguramente para diciembre de este año— sobre las candidaturas presidenciales y las posibles alianzas entre partidos para 2024.

Si algo define a la periodista Marcela Turati es su forma siempre generosa de moverse por el mundo y, en el camino, y de forma muy sutil, también mover voluntades.

Cuando Jorge Mario Bergoglio salió al balcón de la Plaza de San Pedro y se presentó como Francisco, el nuevo obispo de Roma, venido de “los fines del mundo”, los gestos del primer papa jesuita capturaron las miradas por su sencillez y espontaneidad que rompen con esquemas, pero que demuestran una forma de cómo quiere que seamos Iglesia: caminando juntos.

Imagínate que vienes de un lugar en el que la economía que genera ganancias económicas, no para la comunidad, sino para pocos individuos en los que se concentra la riqueza, es lo principal. Con el objetivo de generar estas ganancias se explota a la naturaleza y a las personas, sin preguntarles cuál es su nombre ni cuál es su talento; se les indican las vacantes en las que tienen que encajar.

Lo que mantiene viva a Itzel Lara es la escritura; un proceso vital y necesario en el que no importa si lo que escribe es sólo para ella. Con su pluma ha logrado aparecer en los créditos de grandes producciones cinematográficas, en industrias televisivas como Televisa, TV Azteca, en Netflix y Fox, y también como dramaturga de importantes obras teatrales.

La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación.