
Cuando me informaron que la etapa de magisterio, en mi formación como jesuita, la realizaría en el equipo de Vocaciones Jesuitas México, la incertidumbre paralizó mi corazón al cuestionarme: ¿Por qué me mandan a trabajar con jóvenes si no tengo experiencia en este tipo de actividades?

Todas las madres lo dicen: los hijos son difíciles de entender. Los ha visto una crecer, conoces hasta los más pequeños rincones de su corazón y un día, de pronto, hay en ellos algo que no entiendes. Es como si hubieran crecido de repente y se te fueran de los brazos.

Los cristianos creemos en la resurrección de los muertos, pues «si Cristo no hubiese resucitado, vana sería nuestra fe», pero también tendemos a pensar en esta resurrección como un momento escatológico muy puntual.

Las películas sobre Jesús de Nazaret se cuentan por cientos. Desde 1897 los hermanos Lumière, casi en los comienzos del cine y después de filmar llegadas de trenes, salidas de obreros de una fábrica y algunas historias de argumento sencillo, se proponen hacer una película sobre Jesús.

Muchas veces he escuchado por ahí especulaciones del tipo: “¿Qué hubiera sucedido si Pilatos no le hubiera dado la espalda a Jesús?” Me parecen especulaciones estériles. ¿Por qué?

Que nuestra esperanza se sienta fortalecida con la experiencia de Cristo Resucitado. Pedro Reyes, S.J. nos propone una reflexión sobre el Sábado Santo; una invitación a vivir con esperanza la luz nueva de Cristo.

El padre Juan Enrique Casas, S.J. nos comparte una breve reflexión sobre el ViernesSanto y nos invita a preguntarnos: ¿Qué he hecho por Cristo? Qué hacemos por Cristo? ¿Qué debemos hacer por Cristo?

El padre Alex Zatyrka, S.J. nos comparte una breve reflexión sobre lo que significa el Jueves Santo en donde conmemoramos entre otras cosas la fundación de la Iglesia. Acompáñanos para conocer más sobre este día tan importante para nuestra fe.

Suele criticársele al cristianismo la invención del tiempo lineal y progresivo, el cual ha dado como resultado la noción moderna del desarrollo y, junto con este, todos sus males de explotación colonial y capitalista.

La invitación que nos hace Jesús en el Evangelio es justamente a movernos, pero ello tiene una particularidad, es una invitación a movernos para “convertirnos”, es decir, tomar otro camino, avanzar hacia otra versión de nosotras mismas, que nos haga sentir más amadas y amantes, y el argumento que nos da para convertirnos es que el Reino de los cielos está cerca, ¿será que ya está entre nosotros?, ¿que es una promesa y una realidad? ¿Cómo puede ser algo que es, que está cerca, pero todavía no?