
Resurrección que es descubrir que, compartiendo el lugar desde donde él ha mirado, también nosotros podemos mirar con él y esperar del Padre lo que él espera.

«Con la encarnación Jesús quiso hacerse uno de nosotros, y con la cruz quiso llevar

« Jesús instruye a sus discípulos en el servicio y lo hace lavando los pies

La multitud grita «¡Hosanna!», pero pocos días después esa misma ciudad será testigo de su condena. Este contraste no es solo un hecho del pasado: es un espejo que ilumina nuestras realidades actuales.

En este tiempo de preparación para la Pascua del Señor les comparto algunas recomendaciones de cine para disfrutar en este tiempo de descanso y que retratan la vida y obra de Jesús desde una mirada crítica, pero sostenida a la vez por la fe, al modo en que san Ignacio de Loyola nos invita a contemplarlo

En la siguiente fábula el autor ha procurado seguir el consejo de san Ignacio de Loyola, en la contemplación, de ocupar el papel de alguno de los personajes para revivir con todos los sentidos la experiencia viva de cada pasaje.

Como creyente y como sacerdote católico trato siempre de relacionar la fe con la vida, con el arte, con la cultura, con el cine. En varias películas, como las de Disney–Pixar, he encontrado no solamente valores humanos y cristianos, también un espíritu que se me comunica y que me lleva a amar, a creer y a tener esperanza en un mundo mejor. Comparto a continuación algunas claves de lectura para ver y analizar las cuatro entregas de Toy Story.

Como todos los días, los pastores salen a trabajar, sin tener dónde reposar las cabezas, sin estar en un lugar fijo, y con la única tarea de cuidar al rebaño, de protegerlo de los demás animales, de vigilarlos durante la noche.

El gran fallo de nuestras izquierdas ha sido no apuntar a esa meta de acabar con los ricos. Creyeron que podían conseguir la justicia y la igualdad, dentro de un sistema injusto y antiigualitario.

Aquella mañana ya nadie más habló. La noche se había ido por completo, y los que no habíamos hablado nos sentíamos con nuestros propios rostros concentrados adentro de nosotros mismos, con la sensación de quienes están descendiendo al vértigo de su alma.