
¿Y si el deporte fuera algo más que competir, ganar o mantenernos en forma? En cada zancada, en cada canasta, en cada gol o en cada caída se esconde una oportunidad de descubrir quiénes somos y hacia dónde caminamos.

Las mociones que vienen de Dios no nos separan de la realidad de forma alienante, sino que nos envían y restituyen a ella como mensajeros de la Buena Noticia.

Cuando pienso en la palabra experiencia, me remito en primera instancia a una percepción multisensorial; es decir, aquello que no sólo es aprehendido por la razón, sino que involucra además la sensación de alguno o varios de los sentidos: Vista si se relaciona con alguna imagen.

Al hablar del Espíritu, nos damos cuenta de que el término ha tenido diversas modalidades temáticas: acepción hebrea (ruah, femenino); griega (pneuma, neutro) y latina (spiritus, masculino).

Con este último video termina esta serie de videoblogs, que han querido ser una bitácora compartida de esta experiencia en Kashap Entsa y con Kashap Entsa. Mientras más caminamos, más historias se entrelazan con la nuestra.

Gassho, antes de entrar al zendo —una reverencia con las manos juntas a altura del plexo—, tener cuidado de no tropezar con la alteración de unos centímetros de altura puesta a la entrada del zendo para recordar estar presente, para tener los pies bien plantados y la conciencia bien alerta.

En esta serie de videos, a manera de videoblog, quiero compartir lo que ha resonado en mí tras haber compartido la vida, la fe y la vocación en Madre de Dios, Perú.

Muchas veces vivimos corriendo, alcanzando o persiguiendo «algo»: buscamos crecer, superarnos, lograr éxitos, ganarnos «un lugar en el mundo», demostrar que podemos… Pero ¿para qué?

En este tiempo de preparación para la Pascua del Señor les comparto algunas recomendaciones de cine para disfrutar en este tiempo de descanso y que retratan la vida y obra de Jesús desde una mirada crítica, pero sostenida a la vez por la fe, al modo en que san Ignacio de Loyola nos invita a contemplarlo

Las mociones pueden ser buenas o malas. Su cualidad se reconoce por lo que sugieren, pero, sobre todo, por lo que decantan anímicamente: claridad + quietud + alegría (consolación) y, en el polo opuesto, confusión + turbación + tristeza (desolación)