
En este tiempo de preparación para la Pascua del Señor les comparto algunas recomendaciones de cine para disfrutar en este tiempo de descanso y que retratan la vida y obra de Jesús desde una mirada crítica, pero sostenida a la vez por la fe, al modo en que san Ignacio de Loyola nos invita a contemplarlo

Las mociones pueden ser buenas o malas. Su cualidad se reconoce por lo que sugieren, pero, sobre todo, por lo que decantan anímicamente: claridad + quietud + alegría (consolación) y, en el polo opuesto, confusión + turbación + tristeza (desolación)

En esta serie de videos, a manera de videoblog, quiero compartir lo que ha resonado en mí tras haber compartido la vida, la fe y la vocación en Madre de Dios, Perú.

La sección Vida religiosa abre un espacio para escuchar la experiencia viva de mujeres seguidoras

En la columna pasada me preguntaba si es posible que las místicas feministas y la política tengan un vínculo indisoluble; la respuesta es sí. Las mujeres hemos tenido un papel central en accionar y reaccionar desde la espiritualidad, la política y la paz.

Te esperamos en el Seminario sobre Espiritualidades Liberadoras del 25 al 27 de febrero. Actividad realizada en el marco del 25 aniversario del CUI

El milagro supone una mirada atenta de parte del que mira —o mejor contempla— la gran trama cotidiana. Mirar los pájaros es abrirnos al milagro, poner atención en aquello que está ahí pero que espera ser visto.

Y la palabra penitencia nos sirve de gozne entre los dos enfoques. Suele ser entendida entre castigo —de ahí las penitenciarías o cárceles— y acciones costosas; pero su significado más profundo es conversión, transformación de nuestro modo de vivir. Y aquí de nuevo es menester entenderlo mejor, para ello nos ayuda la comparación a la vez sencilla y profunda del trigo y de la cizaña.

El padre Hugo Zermeño, SJ y su Equipo, te invitamos a ser parte de una comunidad virtual para vivir los ejercicios espirituales en la vida ordinaria de san Ignacio de Loyola del 26 de enero al 22 de junio de 2026.

Hay que recordar en todo momento que el ordenar nuestras afecciones es una gracia de Dios.