
A la luz de nuestra sociedad de consumo y una cultura de muerte, que censura y relativiza lo ético, podemos encontrar pistas ignacianas en la película El niño y la garza (Hayao Miyazaki, 2023) que, no por nada, ganó el Oscar a la mejor película animada.

En Dune II nos presentan un universo con muchos mundos; en uno de ellos habitan los Fremen, un pueblo del desierto bajo el dominio de extranjeros que, por encomienda imperial, llegan a explotar la ‘especia’, la sustancia más valiosa del universo.

En este mes de mayo el Papa Francisco nos invita a orar por la formación de religiosas, religiosos y seminaristas: “Oremos para que las religiosas, los religiosos y los seminaristas crezcan en su camino vocacional a través de una formación humana, pastoral, espiritual y comunitaria, que les lleve a ser testigos creíbles del Evangelio”.

El principio de este filme es perturbador. A los créditos presentados en un fondo de silencio, sigue una música electrónica angustiante y, sin aviso a corte, una amable escena de un día de campo familiar, en un hermoso paisaje con un río…

Amanece en la gran ciudad. Un hombre cercano a los 60 años se despierta, recoge la estera japonesa para dormir, se lava, viste y sale a la calle con una mirada al cielo y una sonrisa. En su furgoneta recorre las múltiples vías modernas de Tokyo.

En este mes de abril el papa Francisco nos invita a orar por la mujer: «Oremos para que la dignidad y la riqueza de las mujeres sean reconocidas en todas las culturas, y para que cese la discriminación que sufren en diversas partes del mundo». A la luz de esta intención y del magisterio del Papa, recomiendo estas películas para comentar y analizar en nuestras comunidades.

El papa Francisco, en la Bula Misericordiae Vultus. El rostro de la misericordia, nos dice al respecto: «Hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos, signo eficaz del obrar del Padre».

La Cuaresma y los días santos constituyen un periodo litúrgico de profunda reflexión y purificación espiritual para los cristianos, marcando un tiempo de preparación y búsqueda del camino hacia la Pascua del Señor.

Ella trabaja en un supermercado, en la sección de lácteos; él es soldador en una empresa de construcción. Ambos viven solos, un tanto deprimidos, muy recortados en lo económico, en un país como Finlandia que luce por su seguridad financiera, pero que echa a la calle a cantidad de trabajadores.

En este mes de febrero el papa Francisco nos invita a orar por los enfermos terminales: «Oremos para que los enfermos terminales y sus familias reciban siempre los cuidados y el acompañamiento necesarios, tanto desde el punto de vista médico como humano».