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Anunciar el Evangelio y caminar juntos

En este mes de octubre el papa Francisco nos invita a orar con él por la siguiente intención: “Recemos para que la Iglesia, fiel al Evangelio y valiente en su anuncio, viva cada vez más la sinodalidad y sea un lugar de solidaridad, fraternidad y acogida”. Atendiendo a este llamado y a lo que nos ha enseñado el Papa en sus exhortaciones apostólicas Evangelii gaudium (EG) y Gaudete et exsultate (GE) donde nos habla del anuncio del Evangelio y del llamado a la santidad en el mundo actual, recomiendo estas películas para comentar y analizar en nuestras comunidades.

La misión (The Mission) de Roland Joffé (Reino Unido, 1986, 126 min.)

Esta película, ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, se desarrolla en el siglo XVIII y tiene como escenario las cataratas de Iguazú y las misiones jesuíticas en Sudamérica. En ella vemos al padre Gabriel (Jeremy Irons), quien se adentra en el territorio guaraní tras el martirio de algunos misioneros compañeros suyos. Va con su Biblia y un oboe que será un elemento que llevará a los indígenas a aceptar al sacerdote y el Evangelio. Reflexionemos y comentemos estas palabras del papa Francisco sobre la dulce y confortadora alegría de evangelizar: “El bien siempre tiende a comunicarse. Toda experiencia auténtica de verdad y de belleza busca por sí misma su expansión, y cualquier persona que viva una profunda liberación adquiere mayor sensibilidad ante las necesidades de los demás. Comunicándolo, el bien se arraiga y se desarrolla. […]. No deberían asombrarnos entonces algunas expresiones de san Pablo: «El amor de Cristo nos apremia» (2 Co 5,14); ‘¡Ay de mí si no anunciara el Evangelio!’ (1 Co 9,16)” (EG 9).

Las llaves del Reino (The Keys of the Kingdom) de John M. Stahl (E.U., 1944, 137 min.)

Esta película es un clásico del género religioso protagonizada por Gregory Peck que nos presenta con respeto y emotividad la vida de un sacerdote católico entregado a la misión, humilde, abierto, con buen sentido del humor y gran corazón. La película derrocha misericordia, solidaridad, fraternidad y caridad creativa. Consideremos y comentemos lo que nos dice el papa Francisco en su exhortación sobre la Iglesia en salida: “La intimidad de la Iglesia con Jesús es una intimidad itinerante, y la comunión ‘esencialmente se configura como comunión misionera’. Fiel al modelo del Maestro, es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y sin miedo. La alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a nadie. Así se lo anuncia el ángel a los pastores de Belén: ‘No temáis, porque os traigo una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo’ (Lc 2,10). El Apocalipsis se refiere a ‘una Buena Noticia, la eterna, la que él debía anunciar a los habitantes de la tierra, a toda nación, familia, lengua y pueblo’ (Ap 14,6)” (EG 23).

Así en la tierra como en el cielo (As It is in Heaven) de Kay Pollack (Suecia, 2004, 132 min.)

Daniel Daréus es un reconocido director de orquesta que, después de sufrir un infarto en un concierto, decide hacer un alto en su agitada vida. Cancela todos sus compromisos de agenda y se retira a su pueblo natal para descansar y escuchar su corazón. Alejado del bullicio de la ciudad y del glamour al que estaba acostumbrado, va recuperando su vida, su historia, su vocación: “Desde niño soñaba crear música que le abriera el corazón a la gente”, confiesa en un momento. En esta línea son muy oportunas las palabras del papa Francisco sobre la escucha: “Necesitamos ejercitarnos en el arte de escuchar, que es más que oír. Lo primero, en la comunicación con el otro, es la capacidad del corazón que hace posible la proximidad, sin la cual no existe un verdadero encuentro espiritual. La escucha nos ayuda a encontrar el gesto y la palabra oportuna que nos desinstala de la tranquila condición de espectadores. Sólo a partir de esta escucha respetuosa y compasiva se pueden encontrar los caminos de un genuino crecimiento, despertar el deseo del ideal cristiano, las ansias de responder plenamente al amor de Dios y el anhelo de desarrollar lo mejor que Dios ha sembrado en la propia vida” (EG 171).

El lenguaje del corazón (Marie Heurtin) de Jean-Pierre Ameris (Francia, 2014, 90 min.)

Hermosa y bien contada película basada en la vida de Marie Huertin quien ciega, sorda y muda es llevada por su padre a una institución donde unas religiosas cuidan de mujeres sordas. A pesar del escepticismo de la madre superiora, la hermana Marguerite será la encargada de cuidar de esta pequeña de 14 años, acompañarla y buscar la manera de comunicarse con ella. Reflexionemos y comentemos estas palabras del papa Francisco sobre la escucha y la liberación: “Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo. Basta recorrer las Escrituras para descubrir cómo el Padre bueno quiere escuchar el clamor de los pobres: ‘He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto, he escuchado su clamor ante sus opresores y conozco sus sufrimientos. He bajado para librarlo […] Ahora, pues, ve, yo te envío…’ (Ex 3,7-8.10), y se muestra solícito con sus necesidades: ‘Entonces los israelitas clamaron al Señor y Él les suscitó un libertador’ (Jc 3,15)” (EG 187). 

Juan Pablo I, la sonrisa de Dios (Papa Luciani – Il sorriso di Dio) de Giorgio Capitani (Italia, 2006, 200 min.)
Esta película nos cuenta la vida de Albino Luciani cuando era niño, cuando siente el llamado a ser sacerdote, cuando ejerce su ministerio como cura de pueblo, luego como obispo, patriarca de Venecia y, finalmente, como papa con el nombre de Juan Pablo I. El parecido del actor Neri Marcorè con el papa Juan Pablo I es sorprendente y también su interpretación que nos recuerda la figura dulce, amable y sonriente de este papa que fue llamado por el pueblo ‘El papa de la sonrisa’ o ‘La sonrisa de Dios’. Acojamos la invitación que nos hace el papa Francisco al discernimiento de la propia misión: “Tú también necesitas concebir la totalidad de tu vida como una misión. […] Pregúntale siempre al Espíritu qué espera Jesús de ti en cada momento de tu existencia y en cada opción que debas tomar, para discernir el lugar que eso ocupa en tu propia misión. Y permítele que forje en ti ese misterio personal que refleje a Jesucristo en el mundo de hoy” (GE 23).

Romero de John Duigan (EUA, 1989, 105 min.)

En esta película el actor Raúl Juliá nos ofrece quizá la mejor actuación de su carrera en el papel de monseñor Romero, cuarto arzobispo de San Salvador, pastor comprometido, que en sus homilías dominicales denunció numerosas violaciones de los derechos humanos y manifestó públicamente su solidaridad con los pobres y las víctimas de la violencia política de su país. Monseñor Romero fue canonizado el 14 de octubre de 2018 por el papa Francisco. Algunos fieles se refieren a él como san Romero de América. Esta película nos hace pensar en la preguntas, angustias y luchas del pueblo que escuchó monseñor Romero. Comentemos la película con esta clave que nos da el papa Francisco: “las preguntas de nuestro pueblo, sus angustias, sus peleas, sus sueños, sus luchas, sus preocupaciones, poseen valor hermenéutico que no podemos ignorar si queremos tomar en serio el principio de encarnación. Sus preguntas nos ayudan a preguntarnos, sus cuestionamientos nos cuestionan” (GE 44).

La forma del agua (The Shape of Water) de Guillermo del Toro (E.U., 2017, 123 min.)

Esta película, ganadora del Oscar a mejor película, es una historia fantástica de amor y redención que nos invita a no tener miedo, a ir a las periferias existenciales y encontrarnos con el otro: con aquel que no tiene voz, que está herido, que por una u otra razón es despreciado y oprimido, que se siente como pez fuera del agua. Consideremos y comentemos estas palabras del papa Francisco: “Dios siempre es novedad, que nos empuja a partir una y otra vez y a desplazarnos para ir más allá de lo conocido, hacia las periferias y las fronteras. Nos lleva allí donde está la humanidad más herida y donde los seres humanos, por debajo de la apariencia de la superficialidad y el conformismo, siguen buscando la respuesta a la pregunta por el sentido de la vida. ¡Dios no tiene miedo! ¡No tiene miedo! Él va siempre más allá de nuestros esquemas y no le teme a las periferias. Él mismo se hizo periferia (cf. Flp 2, 6-8; Jn 1, 14). Por eso, si nos atrevemos a llegar a las periferias, allí lo encontraremos, él ya estará allí. Jesús nos primerea en el corazón de aquel hermano, en su carne herida, en su vida oprimida, en su alma oscurecida. Él ya está allí” (GE 135).


Fuente original: https://www.cclm.org.mx

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