
Este cuaderno lo dedicamos a las y los periodistas nicaragüenses. Las historias de Lucía Pineda y de Néstor Arce dan cuenta de cómo el refugio, más allá de una figura legal a la que se han adherido para recuperar su condición de ciudadanos, es un acto de resistencia y una oportunidad para recogerse en Dios.

La Iglesia católica celebró el Día Internacional del Migrante. Simultáneamente, el sufrimiento de miles de personas se agudizó en las dos fronteras de México durante los siguientes meses debido a las expulsiones de migrantes organizadas por Estados Unidos, aunque tendríamos que decir que todo el planeta está siendo cuestionado por los movimientos migratorios y sus consecuencias.

La migración parece ser un fenómeno imparable en el mundo. El movimiento de las personas que abandonan sus lugares de origen buscando salvaguardar su integridad y la propia vida va cada vez en aumento.

Pienso en las aves migratorias. Desde Colombia, donde vivo y trabajo como jesuita en el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), en este momento cerca de 490 millones de aves migran libremente a través del aire, bordeando las costas de muchos países para seguir un rumbo fijo hacia el norte del continente americano.

A veces se me olvida que los desiertos también pertenecen a la naturaleza. Es común escuchar que «el verde es vida», y entonces lo árido se convierte en abandono y soledad. Este pueblo del noroeste de México se vio solo, vacío y abandonado, no sólo por lo desértico sino por la extracción masiva de carbón.

El golpe de Estado significó un quiebre institucional y político que ha marcado hasta el día de hoy nuestra convivencia.

Lo más definitivo de la experiencia de las Asambleas Continentales, a mi parecer, es que es posible el discernimiento comunitario desde la conversación espiritual llevada con profundidad, y ella puede tornarse en un instrumento determinante para el modo en que la Iglesia realiza sus procesos de escucha y toma de decisiones.

La edad de 10 años es un tiempo importante de nuestra infancia y que seguramente recordaremos como personas adultas: los juegos y convivencias, las amistades más empáticas, los ejemplos de los padres, los días en la escuela, y un maestro o una maestra en particular.

En la oración o en la contemplación sobre la vida nuestra experiencia tiene diferentes “movimientos” o reacciones que, a través de la evolución del ser humano, hemos podido diferenciar e ir comprendiendo su funcionamiento.

Nuestra Parroquia de San Francisco Javier, que abarca casi todo el municipio de Urique, en el Estado de Chihuahua, experimentó una tremenda situación nunca antes vista. El día lunes 20 de junio del año pasado a la hora en que los niños y niñas salen de sus escuelas se escucharon los disparos dentro del templo.