
Las historias que cuentan ahora las películas nos hablan de madres que buscan en las calles a sus desaparecidos, luchan, trabajan, se enfrentan a la impunidad y a la mentira, se solidarizan en colectivos, animan la esperanza.

En El Video del papa de este mes, Francisco dedica su intención de oración por la formación de las religiosas, los religiosos y seminaristas.

Wirikuta, que significa «origen del universo», es uno de los cinco puntos sagrados del pueblo wixárika junto con San Blas, Nayarit en el oeste, Cerro Gordo, Durango en el norte, la Isla de los Alacranes, Jalisco en el sur, y su propio territorio en el que habitan en el centro. Según su cosmogonía, hace mucho tiempo, cuando el mundo estaba sumergido en la oscuridad, las divinidades peregrinaron hacia Wirikuta en busca de la iluminación.

Abro mi mente y te doy gracias, Jesús.
Abro mis brazos y te abrazo, mientras la cálida luz vespertina entra por la vieja ventana.

El principio de este filme es perturbador. A los créditos presentados en un fondo de silencio, sigue una música electrónica angustiante y, sin aviso a corte, una amable escena de un día de campo familiar, en un hermoso paisaje con un río…

Hoy, que es la fiesta de San José Obrero, y el Día del Trabajador. Recemos por todos los trabajadores. Por todos. Para que a nadie le falte el trabajo y que todos sean justamente remunerados y puedan gozar de la dignidad del trabajo y la belleza del descanso.

El desgarramiento interno de san Agustín es más claro en sus Confesiones a partir de los tres últimos libros: «y ningún lugar por ninguna parte, y ningún lugar por ninguna parte. Nos alejamos y nos acercamos, y ningún lugar por ninguna parte».

Camino despacio pero con prisa, con ansiedad pero sin fuerza; con la urgencia de llegar a lugares que evitaré una vez que los tenga enfrente. Lugares a los que me presentaré con las manos vacías y con los pies cansados. Camino de forma incongruente, anhelando un abrazo, pero queriendo andar por mi cuenta.

Amanece en la gran ciudad. Un hombre cercano a los 60 años se despierta, recoge la estera japonesa para dormir, se lava, viste y sale a la calle con una mirada al cielo y una sonrisa. En su furgoneta recorre las múltiples vías modernas de Tokyo.

Subhan Allah, soy una mujer palestina que acaba de morir en un hospital de Gaza a los 46 años. Trabajaba allí de enfermera; entraron los soldados judíos y nos asesinaron a casi todos.