Cuando Jessie Buckley dedicó su Óscar a la mejor actriz, por su papel de Agnes en Hamnet (2025), al «hermoso caos en el corazón de una madre», celebrando además su experiencia de gozo como madre de una pequeña de ocho meses, volvió a poner sobre la mesa el significado de la maternidad. La película dirigida por Chloé Zhao, y basada en la novela de Maggie O’Farrell, se definía como una película sobre la «capacidad del amor de una madre» que sigue «creando contra todo pronóstico».
La definición, aunque la película toca otros aspectos, no era desacertada: la película comienza con Agnes, «hija del bosque», que decide establecer una relación con un poeta (Shakespeare, interpretado por Paul Mescal) y afrontar el rechazo de su familia, teniendo que mudarse a la casa familiar de su pareja. Tres niños nacerán de la unión, dos de ellos, Judith (Olivia Lynes) y Hamnet (Jacobi Jupe), gemelos, y en su nacimiento, Agnes conocerá el primer enfrentamiento con la muerte, arrancando de sus manos a la pequeña Judith, resucitada por ella después de ser declarada muerta. Esta primera victoria pondrá a Agnes en alerta de lo que puede perder, y la preocupación por proteger a la niña la contagiará a todos los miembros de la familia, incluido el pequeño Hamnet, que recibe de su padre la misión de cuidar de su hermana y su madre.

Fotograma Hamnet. Dir. Chloé Zhao (2025)
Cuando Judith vuelve a caer enferma por la peste, Hamnet pedirá a la muerte lo tome a él en lugar de su hermana como último recurso para salvarla, y Agnes se enfrentará ahí a una batalla que no puede ganar. Su hijo ha muerto y ella sólo puede reconocerse ahí derrotada y perdida, abandonada por la vida (siempre simbolizada en el bosque) que ahora se le hace extraña y sin salida.
Pero no fue ésta la única película en los Óscares de 2026 que convirtiera a la maternidad en su tema vertebrador. En una clave muy diferente, casi contraria a la atmósfera silvestre y maravillosa de Hamnet, una tragedia urbana, Una Batalla tras Otra, también puso en el centro la experiencia de una madre llamada Perfidia Beverly Hills (una magnífica Teyana Taylor). En la película dirigida por Paul Thomas Anderson (2025), basada en la novela Vineland de Thomas Pynchon, Perfidia es una mujer forjada por la experiencia de que todo lo que vale la pena en la vida ha de conquistarse violentamente.

Fotograma Una Batalla tras Otra. Dir. Paul Thomas Anderson (2025)
Es su linaje y así ha aprendido a vivir, con una devoción completa a su grupo revolucionario violento, «El 75 francés», donde se une como pareja a Ghetto Pat Calhoun (Leonardo diCaprio), un hombre que, en medio del caos, aspira a abrir un espacio de paz para su familia. Perfidia ama a Pat, pero no puede aceptar vivir en la paz que él añora. Su naturaleza pide algo diferente. Cuando, después de una relación donde Perfidia somete sexualmente a Steven Lockjaw (Sean Penn), personificación de «el enemigo», nace una niña, Pat encuentra la ocasión de proponerle a Perfidia dar a la recién nacida Charlene una vida distinta. Perfidia los abandona. Poco después es arrestada en un robo, y Lockjaw la utiliza para cazar a sus compañeros del «75», poniéndola bajo un programa de protección de testigos. Perfidia queda marcada como traidora, una presencia inquietante que pesa sobre todos los antiguos compañeros, sobre Pat y Charlene (que tienen que cambiar sus nombres a Bob y Willa, interpretada por Chase Infiniti) y sobre el mismo Steven Lockjaw, que sabe que su relación con Perfidia y la existencia de Charlene, amenaza sus ambiciones en los grupos supremacistas para los que milita. Lockjaw habrá de empeñarse en buscar a la niña y asesinarla, mientras Bob intenta alejarla de toda violencia y protegerla de equivocar, como su madre, la vía.
Si Agnes va a encontrarse impedida de ser madre de Hamnet por las drásticas circunstancias externas, la misma muerte, que se lo arrebatan, Perfidia está impedida por la violencia que, de afuera, se le ha metido dentro. El corazón de ambas mujeres se encuentra imposibilitado de llevar adelante la misión que en ese pequeño o esa pequeña se les ha confiado. Agnes se resiste a dejarse vencer, y no puede reconocer en la muerte de Hamnet, algo más que la violencia que le arrebata todo lo que ella quiso cuidar y se siente abandonada por todos en su disidencia. Perfidia se niega a ser ella misma, forjada en violencia hasta lo más profundo, la causa de la perdición de Charlene, y prefiere confiar a Pat, y a su promesa de encontrar algún espacio de paz, el frágil futuro de su hija.
Ambas son llevadas ahí donde, como decía Jessie Buckley, cualquier decisión se enfrenta al desafío de crear contra todo pronóstico. Agnes para reconocer que Hamnet ha dado la vida por su hermana; que la ha ofrecido para cumplir la misión de cuidarla, como el buen caballero y actor que soñaba ser. En la muerte, como el Hamlet (Noah Jupe) que su esposo ha creado y se presenta ante los ojos de Agnes, Hamnet no ha sido un agente pasivo, sino que se ha entregado activamente a ella para cambiar su vida por la de su hermana, pues sólo el amor puede dar vida. Agnes, su madre, tiene que acoger con dolor su entrega, tendiéndole la mano para que complete su camino.
Perfidia, por su lado, en una carta que encarga a Pat, le confiesa a Charlene, ahora Willa, su más íntimo secreto. «Fracasamos», le dice en la carta, con la certeza de que la vida no vendrá de la violencia a la que ella y Pat dedicaron sus años, «pero tal vez tú podrás cambiar el mundo que nosotros no pudimos». La carta es la esperanza de que, sin abandonar lo más verdadero que ha buscado con su vida, cambiar el mundo, sea ella quien encuentre otros caminos. De esta manera, las madres confían en la aventura propia y distinta de sus hijos. Lo hacen desde su propio caos, que experimentan y sufren, y que no pueden, por más que lo deseen, dejarlo resuelto para ellos. Podrán tenderles sin embargo la mano en confianza, pues no han perdido el poder más grande que da forma a sus esfuerzos: la esperanza de que creen caminos que a ellas no les tocó recorrer.






