
«¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos, si claman a él día y noche?»

«¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos, si claman a él día y noche?»

«¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos, si claman a él día y noche?»

«Levántate y vete; tu fe te ha salvado»

Terminamos un año más y ciertamente la situación por la que atraviesa la humanidad parece bastante desalentadora, la crisis causada por el virus SARS-COV 2 y sus incesantes mutaciones, y debido a la inicua estructura global del manejo de la salud, la situación de temor y alerta mundiales persisten.

Si el papel de quienes integramos la Iglesia es la de evangelizar, habrá que definir primero a esta tarea como la transmisión de la Buena Nueva, entregada por el Hijo de Dios, comprendida en el Evangelio y en la que se encuentran valores y contenidos a partir de los cuales estamos invitados a construir el mundo y su historia.

A 530 años de la evangelización en el continente americano, los paradigmas sobre la trasmisión de

Hoy quisiera dedicar esta entrega a los dos jesuitas que fueron asesinados en Cerocahui, un evento ocurrido hace unos meses, pero que todavía nos sigue haciendo reflexionar.

Para entender la evangelización hoy, no podemos hacerlo sin voltear a ver la pedagogía del acontecimiento guadalupano, que nos revela un camino de evangelización perfectamente inculturado e integral, porque nos muestra los elementos que reflejan la amorosa pedagogía de Dios.

Las alternativas para profundizar y replantear la actividad misionera de la Iglesia que se abren a partir del Concilio Vaticano II son múltiples y llenas de posibilidades y, ha puesto de relieve que las semillas del Verbo están presentes en cada cultura del planeta.