ver más

Christus quiere propagar esperanza

Fundada en 1935, la revista de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús estrena plataforma web, desde la cual quiere expandir sus alcances y llevar buenas noticias a más lugares y comunidades. Para anunciar este nuevo proyecto se organizó una mesa en torno a la pregunta de cómo sostener la esperanza en los tiempos que vive el país.

Por Édgar Velasco  

Exigiendo justicia. Generando espacios educativos que propicien la conversión. Predicando con el ejemplo y aprendiendo de la gente. Buscando a sus seres queridos. Entre todas las calamidades que azotan al país derivadas de la crisis de violencia e inseguridad, hay ejemplos de personas que han puesto manos a la obra para cambiar las cosas, ofrecer esperanza y escribir otras historias. Y estas otras historias, con buenas noticias, son las que quiere contar Christus, proyecto editorial que está de manteles largos: la publicación de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús tiene un nuevo sitio web y desde ahí quiere abrir una ventana para dar a conocer las otras historias, para contar las buenas noticias, para propagar la esperanza. 

Christus fue fundada en 1935 y desde su creación ha buscado ser un espacio para reflexionar, desde la fe y la esperanza, sobre las distintas situaciones que se viven en el país. En el lanzamiento de esta nueva etapa, Pedro Reyes, SJ, director de la publicación y académico del ITESO, explicó que la apuesta con el nuevo sitio web es “abrir un espacio para la comunidad desde donde se promuevan la fe y las acciones de esperanza”.  

Siguiendo ese propósito, el anuncio del nuevo sitio digital de la revista tuvo lugar durante un foro en la que participaron Luis Gerardo Moro Madrid, SJ, provincial de la Compañía de Jesús en México; María Herrera Magdaleno, madre que busca a sus hijos desparecidos; Alexander Zatyrka, SJ, rector del ITESO, y Raúl Vera, obispo emérito de Saltillo. Sobre los trabajos que cada uno de los participantes realiza, Reyes señaló que son “signos importantes de lo que se construye en el país. Su esfuerzo nos da ejemplo para la renovación de lo que hemos recibido como legado y tradición. Este foro es una ventana a la realidad, queremos traer buenas noticias a la realidad presente para construir una comunidad de amor y esperanza, construir un futuro que sí queramos amar: no merecemos menos”. 

Para comenzar el foro, Pedro Reyes le preguntó a Zatyrka cómo se puede hacer que una institución educativa como el ITESO se convierta en lo que llamó “una vocería de buenas noticas”. Luego de decir que la pregunta daba para un curso de varios semestres, el Rector de la Universidad Jesuita de Guadalajara señaló que es importante “liberarnos de lo que nos impide ver el mundo desde una visión de amor”. Esto, añadió, es algo que no ocurre por acto de magia, sino que se trata de un camino que comienza, siempre, con la conversión. “Y conversión no significa cambiar de pensamiento o de ideología, sino cambiar de dirección nuestra atención. Un proceso de conversión implica tomar distancia de lo que nos impide enamorarnos del mundo. Una institución educativa no debe sustituir un discurso por otro, sino dar elementos para liberarse de la cárcel del ego a través del silencio; para ver el mundo con una mirada enamorada, pero no ingenua”.

Alexander Zatyrka, SJ, rector del ITESO; Raúl Vera, obispo emérito de Saltillo; Luis Gerardo Moro, SJ, provincial de la Compañía de Jesús en México; María Herrera, madre que busca a sus hijos desparecidos, y Pedro Reyes, SJ, académico del Departamento de Filosofía y Humanidades del ITESO. Fotos: Lilián Solórzano y Gustavo Abarca

Dignificar el dolor 

María Herrera Magdaleno es originaria de Pátzcuaro, Michoacán. Es madre de ocho hijos, pero hace 14 años su familia se rompió: dos de sus hijos desaparecieron en 2008, otros dos en 2010. De entonces a la fecha recorre el país buscándolos. ¿Cómo hablar de esperanza en medio de una tragedia de ese tamaño?  

“Estar aquí es esperanza, porque vamos sembrar una semilla en sus corazones que va a ir creciendo”, dijo María Herrera, quién durante los últimos 12 años ha tenido una vida llena de dolor, pero también de esperanza y fortaleza con las que ha buscado dignificar ese dolor, así como el de las familias que diariamente buscan a las más de cien mil personas desaparecidas que hay en el país. 

La madre de Jesús, Raúl, Luis y Gustavo contó cómo, luego de un año y medio, se quedó sin recursos para seguir buscando y entonces comenzó a pedir a apoyo. Así se integró al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que encabezaba el poeta Javier Sicilia, y después, cuando el grupo desapareció, comenzó a organizar uno dedicado a buscar a sus seres queridos. “La Ibero [Ciudad de México] nos abrió las puertas, los jesuitas siempre han estado de nuestro lado, nos han respaldado”, dijo doña Mary, quien explicó cómo han ido diversificando su trabajo con el paso de los años. «Es un trabajo titánico, sin descanso, pero Dios nos da fuerza, porque cuando te tocan un hijo, te tocan el corazón”, expresó para después concluir su participación haciendo hincapié en la necesidad de “unir esfuerzo y luchas para llegar a la paz a la que tenemos derecho y que se nos ha negado”. 

El siguiente turno correspondió a Raúl Vera, cuyo trabajo pastoral ganó notoriedad gracias al apostolado que realizó junto con Samuel Ruiz en la diócesis de San Cristóbal de las Casas, y quien desde la diócesis de Saltillo se ha constituido como una de las voces más abiertas dentro de la Iglesia católica. Cuestionado acerca de cómo hacer crecer en la esperanza desde la experiencia de Iglesia, el religioso dominico compartió, entre anécdotas que provocaron en más de una ocasión la risa de la audiencia, cómo desde muy temprano en su trabajo como sacerdote aprendió a escuchar a las personas. “Mi pastoreo lo aprendí de mis ovejas, los indígenas me evangelizaron a mí”. 

Luis Gerardo Moro Madrid, SJ, cerró la primera ronda de participaciones. El provincial de la Compañía de Jesús en México recordó el asesinato del guía de turistas Pedro Palma y de sus hermanos jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora en junio de este año. Esta acción, dijo, “despertó una conciencia que estaba dormida, la moneda estaba en el aire y no podíamos quedarnos en paz”.  

Luego de ese hecho, dijo el religioso, la Compañía de Jesús replanteó su misión en México para responder de una mejor manera y “ser signos de esperanza y reconciliación. Lo que pasó nos cambió la visión”. Moro Madrid también señaló que en estos tiempos aciagos son necesarios “ángeles que nos den buenas noticias”, así como “generar conciencia y hacer sinergia con otras voluntades”. 

En la ronda final, Alexander Zatyrka habló de la importancia de crear espacios donde las y los niños conozcan a Dios no como una idea, sino como alguien que interactúa con las personas, que responde, que habla al corazón; Raúl Vera destacó la importancia de la presencia de la mujer en todos los ámbitos, sobre todo en la Iglesia, y María Herrera invitó a las y los asistentes a sumarse a la búsqueda de personas desde donde puedan.  

Para cerrar la charla, que tuvo lugar en el Centro Ignaciano de Espiritualidad de Guadalajara Casa Loyola, Pedro Reyes dejó una última pregunta en el aire: “¿Cómo hacemos para encontrar buenas noticias cuando la realidad nos atropella?”. Esa es, precisamente, la tarea que, desde su nueva plataforma, buscará realizar Christus: encontrar las historias y contarlas para propagar la esperanza. 

Un comentario

  1. Que felicidad volver a tener conmigo CHRISTUS, muchos años, desde el primer número tuve la suscripción. Como me ha hecho falta!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete al boletín semanal

    Enlázate con
    Anterior
    Siguiente
    Artículos relacionados