
Llevo más de cuarenta años compartiendo Ejercicios Espirituales (EE) a muchos ejercitantes, Pero, sobre todo, he tratado de experimentarlos. Nadie puede hablar del Señor Jesús sin haber sido tocado por la Palabra.

El año ignaciano nos presenta la oportunidad de convertirnos y revisar la propia interioridad, como lo hizo san Ignacio después de un largo camino.

Marta Mardía Herrero La unidad emerge cuando la paradoja se disuelve. Hay vidas, por auténticas,

Cuando hice los Ejercicios Espirituales, el sacerdote que fue mi acompañante me recibió con un: «si hay alguien que no esté de acuerdo en estar aquí, puede tomar sus cosas y retirarse». Lo primero que me vino a la mente fue: «¿Cómo sabe qué es lo que siento?».

Esta sección que abarca las lecturas dominicales de octubre a diciembre de 2021, nos ofrece algunos puntos para orar y reflexionar estas lecturas y para sentir y gustar internamente la invitación que Dios nos hace en su Palabra para colaborar con su Reino hoy.

«Espero que todos los que se inspiran en Ignacio y en la espiritualidad ignaciana puedan vivir realmente este año como una experiencia de conversión».

EDICIÓN: JULIO – AGOSTO – SEPTIEMBRE 2021 Somos parte de algo mayor Los seres humanos

El rabino y filósofo Abraham Joshua Heschel habla del «asombro radical» ante la Creación y de la conciencia de lo divino a partir de este asombro, nunca hay que referirse a la Naturaleza como algo casual, todo cae en la maravilla.

Un estudiante en un curso me preguntó: «Porque necesitamos ecoteología, si el seguimiento a Jesús debería llevar automáticamente a un estilo de vida armoniosa con el planeta». Yo estaría de acuerdo con él, si no fuera por el hecho de que otros estudiantes me cuestionan frecuentemente: «¿ecología y teología… cómo establecer un vínculo?

El ser humano, desde que ha habitado en este mundo, se ha maravillado de él y se ha preguntado sobre su origen, sobre cómo funciona y cuál es el lugar que en él debe ocupar. Muchos pueblos antiguos