«¿Reconocemos a Jesús como el Hijo del Padre?».
ABRIL
- Hch 2, 14–22
- Sal 15
- 1ª Pe 1, 17–20
- Lc 24, 13–35
§ Las lecturas de hoy nos pueden hablar de algo que damos por sentado, pero que tendemos a olvidar: que somos cristianos, que creemos en Jesucristo. La memoria es frágil y entre las situaciones de la vida nos podemos olvidar de quién es ese Jesús. En Hechos, Pedro habla de Jesús de Nazaret como un «hombre acreditado por Dios» en sus obras y en sus palabras. Nos invita a poner la mirada en las obras y palabras de Jesús para reconocer que Él es ese camino de la vida que canta el salmista.
§ De allí que el mismo Apóstol nos diga en su carta que por Cristo creemos en Dios Padre, es decir, que por las obras y palabras de Jesús, y por la acreditación que da de ello Dios al resucitarlo de entre los muertos, al no abandonarlo a la muerte ni a la corrupción, nos viene la fe en ese Dios de la Vida que no nos abandonará a la muerte tampoco a nosotros, los que esperamos en Él.
§ Por ello el reclamo del Resucitado en su encuentro con los discípulos camino a Emaús podría aplicarse a nosotros, porque muchas veces no ponemos atención a las Escrituras que nos hablan de las obras y palabras de Jesús; nuestro corazón arde cuando miramos a Cristo Jesús, el Resucitado que viene a encontrarse con nosotros para darnos paz y consuelo.
Pidamos para que Dios nos ayude a reconocer su presencia en sus obras y palabras, a dejarnos sostener por su promesa Vida y a caminar con esperanza, con la certeza de que no estamos solos y de que Él continúa saliendo a nuestro encuentro.







