
La vida interior es algo muy complejo en medio de tantos ruidos y demandas que nos agobian; de hecho, podemos no tener vida interior y vivir solamente para lo externo, como esos frutos que se van secando de adentro hacia afuera: parecen estar bien, pero al abrirlos resulta que están muertos.

«¿Quién será grato a tus ojos, Señor?»

«Festejen al Señor, pues los justos le deben alabar»

«Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor»

Se cuenta para no olvidar, se cuenta para no repetir una situación dramática, se cuenta para resignificar una catástrofe, se cuenta porque nos vincula con una comunidad específica.

«Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor»



«El Señor es mi pastor, nada me faltará»

La inteligencia artificial se origina precisamente a partir del uso del potencial creativo que Dios nos ha dado.