
Mi corazón se llena de sentimientos encontrados luego de leer, dejarme interpelar y orar con la exhortación apostólica Laudate Deum, que nos compartió el papa Francisco en octubre de 2023. Invito a todos y todas a adentrarse en sus páginas con un corazón abierto para dejarse cuestionar y ser con–movidos.

Escribo desde la región carbonífera de Coahuila, de donde se ha extraído carbón durante casi dos siglos. La cicatriz humana es inmensa. Más de tres mil muertos en sus minas.

Ecoteología/ecoespiritualidad y complejidad son palabras difíciles que pueden echar para atrás a algún posible lector de estas páginas. Pero, antes de que se quede en el título y abandone la lectura, comienzo diciéndole que estas palabras expresan una visión de la realidad completamente actual, necesaria y en perspectiva de futuro.

Quisiera profundizar en los vínculos entre poesía, crisis climática y espiritualidad. Estamos hablando de tres cosas muy diferentes, tres fenómenos que muchas veces distan de dialogar o encontrarse.

Mimi tiene ojos templados, boca tropical y una piel árida, como los climas del territorio mexicano. En su huipil habitan todas las flores de los árboles, y en su falda las confecciones de todos los artesanos.

¿Qué celebrar en medio de tanto sufrimiento? En la siguiente reflexión les invito a abordar esta cuestión desde una perspectiva ignaciana, buscando ser luz en este tiempo de noche y que nos permita avanzar en la esperanza y la acción.

Fue la primera nochebuena que en mi vida no tuve celebración en familia con nacimiento, estrella, pastores y villancicos, y la primera también que ¡ni siquiera tuve cena!

¿Qué hace posible la experiencia de fiesta de Navidad en un contexto de hospital? Puedo decir que hay muchos ojos que miran con amor a quienes viven estas realidades y esa mirada nace de la experiencia de un día haber sido actores en estos mismos escenarios; de haber vivido en carne propia una noche de Navidad en el hospital.

José y María fueron una familia migrante, gracias a esta iniciativa nació Jesús en un humilde pesebre. Desde esas coordenadas emergió la esperanza de una noticia buena en el nacimiento del hijo de la luz.

En estas fechas la liturgia nos invita a saber esperar y a saber reconocer el nacimiento de Aquél a quien se espera, del Dios que quiere encarnarse por puro Amor, porque reconoce que así es como se puede redimir la humanidad. Sin embargo, en estos tiempos que vivimos, ‘esperar algo’ parece prácticamente imposible, ya no tenemos la costumbre de esperar.