
Se espera que los 63 mineros de Pasta de Conchos ya no estén atrapados como lo están desde hace 18 años.

Somos herederos de muchos siglos de divisiones y dualismos. Hemos separado el alma del cuerpo y la razón de los sentimientos.

Entendemos que nuestra vida cotidiana se encuentra profundamente entrelazada con algoritmos que nos asisten. Sin embargo, como en toda herramienta poderosa, la IA no está exenta de dilemas y controversias que merecen una reflexión amplia y pausada.

Lo que ahora quiero proponer como reflexión son los grandes pendientes que deja la administración de Andrés Manuel López Obrador para su sucesora. Cuando comenzó su sexenio había tres agendas que predominaban: el combate a la corrupción, la inseguridad pública y la endémica pobreza.

Esta edición de la revista CHRISTUS busca generar una reflexión crítica sobre las tecnologías de Inteligencia Artificial (IA). Por medio de voces diversas queremos indagar sobre lo que expertos consideran «el nuevo paradigma de lo digital», en el que nuestras vidas, saberes y actividades conviven con los algoritmos y las máquinas capaces de emular el hacer humano. ¿Hay esperanza detrás de la IA?

Hoy en día los algoritmos se utilizan para encontrar el amor, para invertir en las mejores acciones, para predecir el crimen, para organizar los resultados de búsqueda en la web, para impulsar nuestra economía, nuestra sociedad y tal vez incluso la forma en que pensamos. Pero, ¿qué es un algoritmo? ¿Cómo o desde dónde leerlo?

Podemos acordar que, entre sus diversas concepciones, la Inteligencia Artificial (IA) es una rama especial de las ciencias de la computación, cuyo enfoque está dirigido al desarrollo de sistemas y algoritmos capaces de realizar tareas que requieren inteligencia humana.

La Inteligencia Artificial (IA) no es un término reciente. Fue conceptualizada de manera formal a mediados del siglo XX. Uno de los referentes destacados fue Isaac Asimov, que en 1950 publicó el libro Yo, robot.

En este cuaderno entrevistamos a Paloma Lara Castro, abogada feminista y coordinadora de Políticas Públicas de la organización latinoamericana Derechos Digitales.

Las redes sociales mueven, en conjunto, miles de millones de seguidores y de valores, tanto económicos como morales. Dudo que haya alguna persona que esté leyendo este texto que no haya por lo menos oído hablar de Facebook, YouTube, el antiguo Twitter (ahora X), Instagram, TikTok, BeReal, Snapchat, WhatsApp, Telegram y Threads.