
Hay heridas que muchas veces permanecen invisibles y que se viven en la más profunda soledad. Quienes atraviesan una enfermedad mental suelen enfrentar, además del propio sufrimiento, el peso del estigma y la indiferencia de quienes miran hacia otro lado.

El agua es un don sagrado que sostiene la vida. En ella reconocemos un signo de la generosidad de Dios: calma la sed, fecunda la tierra y, en el Bautismo, se convierte en símbolo de su gracia renovadora. Cuidar el agua es también una forma de custodiar la vida y de reconocer que este recurso pertenece a todos, sin distinción.

El 15 de mayo de 1891 el papa León XIII publicó la encíclica Rerum novarum, que ponía la primera piedra de un nuevo discurso en la Iglesia católica: la doctrina social. Con ella intentaba dar respuesta a los problemas creados por la Revolución industrial, sobre todo la explotación de la clase trabajadora y las condiciones infrahumanas en las que vivían los sectores populares.

El pasado 25 de mayo el papa León XIV publicó la encíclica Magnifica humanitas (Magnífica humanidad), un título que resume su contenido: la humanidad es magnífica, y por ello debemos cuidarla en estos tiempos en que está siendo amenazada.

Los valores del deporte tienen la capacidad de unir personas, derribar barreras y crear espacios de encuentro entre culturas y generaciones.

En suma, Magnifica Humanitas no es un texto contra la tecnología pese a cuestionar sin ambages el paradigma tecnocrático; su crítica no le lleva a descartar los aportes que puede traer consigo la Inteligencia Artificial. La encíclica es, ante todo, una invitación a discernir cómo y dónde se usa esta tecnología, para cuidar lo humano.

El 15 de mayo de 2026, León XIV firmó su primera encíclica, Magnifica humanitas («la grandeza de la humanidad»), siguiendo esta tradición de su antecesor y reafirmando la necesidad de reflexionar y responder a la revolución tecnológica que las ciencias cognitivas.

En la vida de la Iglesia, los sacerdotes están llamados a acompañar, sostener y servir a sus comunidades, pero también ellos pueden atravesar momentos de dificultad que requieren cercanía y apoyo.

Se cumple un año del fallecimiento del papa Francisco. Numerosos textos y comentarios circulan en la red para recordarlo, honrar su legado y seguir discerniendo los signos de los tiempos a partir de sus aportes.

En la vida de la Iglesia, los sacerdotes están llamados a acompañar, sostener y servir a sus comunidades, pero también ellos pueden atravesar momentos de dificultad que requieren cercanía y apoyo.