
Hay preguntas que no se hacen una sola vez. Se hacen en capas, con distintas voces, en distintos momentos de la vida. Una de esas preguntas es: «¿A qué me llama Dios?».

El siguiente cuaderno reúne las historias de cuatro jóvenes que, desde sus propios testimonios, comparten los caminos, las búsquedas y las circunstancias que han dado forma a la esperanza en sus vidas

El documento propone una mirada amplia sobre uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: cómo acompañar el desarrollo tecnológico sin perder aquello que hace profundamente humana a nuestra humanidad. Pero no se trata solamente de una reflexión sobre la inteligencia artificial.

El pasado 22 de septiembre la presidenta Claudia Sheinbaum anunció, que a partir del 3

Allí está la reforma de la Constitución. Con todo, la propuesta de la Ley General de Derechos de los Pueblos indígenas y Afrodescendientes, que mandó a consulta el gobierno de Claudia Sheinbaum, ha sido fuertemente cuestionada en medio de las apresuradas consultas indígenas regionales para aprobarla, porque restringe lo planteado en la Constitución.

Este ensayo, que se presentará en dos entregas, tiene como objetivo presentar la filosofía social rarámuri y el diálogo entablado por los misioneros jesuitas con un profundo espíritu católico. Haré énfasis en la noción de kórima para proponerla como una vivencia que, en un plano secular, se acerca a la caridad cristiana.

¿Dónde encuentran las juventudes motivos para seguir luchando y qué las moviliza a transformar su realidad? En este nuevo episodio de Ve y Diles conversamos sobre la esperanza en las juventudes

Hay heridas que muchas veces permanecen invisibles y que se viven en la más profunda soledad. Quienes atraviesan una enfermedad mental suelen enfrentar, además del propio sufrimiento, el peso del estigma y la indiferencia de quienes miran hacia otro lado.

La locura es también sinónimo de reivindicación política; una grieta que abre espacio a la diferencia. Esta historia es sobre los que luchan por ser distintos, los diagnosticados por un problema de salud mental que rompen la etiqueta, los se despojan de la mirada ajena y dicen con orgullo: “soy loco”.

En la entrega anterior veíamos que la jerarquía, por su propia naturaleza o esencia, no escapa de la delimitación y administración del desarrollo ajeno, aun cuando este modelo esté gestionado por líderes o grupos reducidos humanistas con una misión y objetivos loables preestablecidos.