
Las mociones que vienen de Dios no nos separan de la realidad de forma alienante, sino que nos envían y restituyen a ella como mensajeros de la Buena Noticia.

Uno de los problemas de los que actualmente se ha hablado como reto en jóvenes y adultos es el de mantener la atención, la concentración, la motivación o incluso el control de los propios impulsos.

Gassho, antes de entrar al zendo —una reverencia con las manos juntas a altura del plexo—, tener cuidado de no tropezar con la alteración de unos centímetros de altura puesta a la entrada del zendo para recordar estar presente, para tener los pies bien plantados y la conciencia bien alerta.

Hace unos meses acompañé a mi mamá a que le hicieran una operación de cataratas. Mientras estaba en la sala de espera, en la pantalla comenzó la película Los tres huastecos. No sé si entra en la categoría de gusto culposo, pero he visto toda la filmografía de Pedro Infante y Los tres huastecos es una de mis favoritas.

Hoy abundan las opiniones sobre lo que sucede con las y los jóvenes. Se dice que no tienen reglas, que se la pasan en las redes, que su sentido de vida está en riesgo, que se viven solos y solas, etc.

Al referirnos a la Contemplación para alcanzar amor, con la que Ignacio da cierre a

Partía yo de la cita de Gálatas 5 versículo 22 en la que san Pablo nos recuerda los frutos del Espíritu: «amor (ágape/charitas), alegría, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia». Ahora, siguiendo una reflexión de Karl Rahner —teólogo del Concilio Vaticano II—, añado que esto lo hemos de aplicar en dos sentidos.

No sé cómo escribir esto, «a rodilla pelona» me aconsejó un amigo sacerdote y, aunque me causó gracia la expresión, es muy cierta. Hay cosas que solo de rodillas en oración humilde ante el misterio, se pueden meditar. Esta reflexión es un ir y venir, no pude hacerla de otro modo y pido disculpas si eso confunde.

Las mociones pueden ser buenas o malas. Su cualidad se reconoce por lo que sugieren, pero, sobre todo, por lo que decantan anímicamente: claridad + quietud + alegría (consolación) y, en el polo opuesto, confusión + turbación + tristeza (desolación)

Los pasados 25, 26 y 27 de febrero las cátedras Jorge Manzano, S.J., e Ignacio Ellacuría, S.J. —ambas pertenecientes al Sistema Universitario Jesuita— unieron fuerzas para convocar al Seminario sobre Espiritualidades liberadoras. Un tema urgente en medio de un contexto socio–religioso cada vez más complejo.