Figuras paternas en el cine

En este mes de junio, que en varios países celebramos el Día del Padre, recomiendo algunas películas que hablan de la paternidad o de aquellas personas que juegan un rol como figura paterna. Para crecer como personas y tener un desarrollo humano integral es muy importante tener una buena figura paterna y materna. Carlos Domínguez Morano nos dice —hablando metafóricamente— que «Un buen objeto paterno interiorizado, a su vez, significaría la incorporación de unas metas, ideales y propuestas de realización y desarrollo personal». Por esto, tener una buena figura paterna ayuda al sujeto a asumir valores que tienen que ver con el poder, la responsabilidad, el compromiso y el servicio a los demás. Revisemos en familia y nuestras comunidades algunas películas y, en concreto, algunas escenas en que vemos reflejada una buena figura paterna.

Thor de Kenneth Branagh (EUA, 2011, 121 min.)

https://www.youtube.com/watch?v=gNOX4SEQ7aM

Esta película cuenta la historia de Thor, el príncipe heredero de Asgard, que es mandado por su padre Odín —por así decirlo— a la Tierra a tomar clases de humildad (humus: tierra). Aterriza como un meteorito en el desierto de Arizona y se encuentra con los astrofísicos Jane Foster, Darcy Lewis y el Dr. Erik Selvig. Thor debe detener a su hermano adoptivo Loki, que pretende convertirse en el nuevo rey de Asgard. Recordemos este diálogo:

Odín: «Serás un rey sabio».
Thor: «Nunca habrá un rey tan sabio como tú. Ni un padre mejor. Yo tengo mucho que aprender. Ahora lo sé. Algún día quizás estarás orgulloso de mí».
Odín: «Ya estoy orgulloso de ti».

Podemos evocar aquí el pasaje del bautizo y la transfiguración de Jesús (cfr. Mc 1, 9-11; 9, 2-7), sobre todo cuando se escucha una voz que dice: «Este es mi Hijo amado…». Reflexionemos: ¿Por qué el Padre se complace en su Hijo Jesús? ¿Por qué Odín está orgulloso de su hijo Thor? Compartamos en familia o en grupo: ¿Qué significa para nosotros ser hijo? ¿Qué palabras de nuestros padres han quedado grabadas en nuestro corazón y pueden ser una guía para nuestra vida? ¿Por qué es importante para ti el valor de la humildad? ¿Qué cosas debemos aterrizar en nuestra realidad concreta para crecer en la fe y hacernos más humanos?

La vida es bella de Roberto Benigni (Italia, 1997, 116 min.)

https://www.youtube.com/watch?v=Mp2soYe7jZI

«En 1939, a punto de estallar la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el extravagante Guido llega a Arezzo, en la Toscana, con la intención de abrir una librería. Allí conoce a la encantadora Dora y, a pesar de que es la prometida del fascista Rodolfo, se casa con ella y tiene un hijo. Al estallar la guerra, los tres son internados en un campo de exterminio, donde Guido hará lo imposible para hacer creer a su hijo que la terrible situación que están padeciendo es tan sólo un juego» (Filmaffinity).

Adentrémonos en esta historia de amor y esperanza y tomemos en cuenta la invitación que nos hace el papa Francisco:

«Invito a la esperanza, que “nos habla de una realidad que está enraizada en lo profundo del ser humano, independientemente de las circunstancias concretas y los condicionamientos históricos en que se vive. Nos habla de una sed, de una aspiración, de un anhelo de plenitud, de vida lograda, de un querer tocar lo grande, lo que llena el corazón y eleva el espíritu hacia cosas grandes, como la verdad, la bondad y la belleza, la justicia y el amor. […] La esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna”» (Fratelli tutti, 55).

Descubriendo a Forrester (Finding Forrester) de Gus van Sant (EUA, 2000, 136 min.)

https://www.youtube.com/watch?v=Wh6O3qHebHY

Jamal (Rob Brown) es un joven del Bronx con un don excepcional para la escritura y el baloncesto. Por azares del destino Jamal conoce a un anciano que vive recluido en su apartamento y que resulta ser William Forrester (Sean Connery), el misterioso ganador del Premio Pulitzer que lleva desaparecido varias décadas. Desde ese momento ambos comienzan una relación que les ayudará a enfrentar la vida y encontrar caminos de realización humana.

Al adentrarnos en la película podemos constatar que Jamal descubre en Forrester a un mentor y a una figura paterna. Reflexionemos en esto que nos dice el papa Francisco:

«La clarividencia de quien ha sido llamado a ser padre, pastor o guía de los jóvenes consiste en encontrar la pequeña llama que continúa ardiendo, la caña que parece quebrarse (cf. Is 42,3), pero que sin embargo todavía no se rompe. Es la capacidad de encontrar caminos donde otros ven sólo murallas, es la habilidad de reconocer posibilidades donde otros ven solamente peligros. Así es la mirada de Dios Padre, capaz de valorar y alimentar las semillas de bien sembradas en los corazones de los jóvenes» (Christus vivit, 67).

De tal padre, tal hijo de Hirokazu Koreeda (Japón, 2013, 120 min.)

https://www.youtube.com/watch?v=4T02TwiQeGQ

«Ryoata, un arquitecto obsesionado por el éxito profesional, vive felizmente con su esposa y su hijo de seis años; pero su mundo se viene abajo cuando los responsables del hospital donde nació su hijo le comunican que, debido a una confusión, el niño fue cambiado por otro» (Filmaffinity).

He aquí el dilema que enfrentan los padres: intercambiarse los niños, como aconsejan desde el hospital, o quedarse con el niño que han criado durante seis años. Esta bella película, con una mezcla de sensibilidad y humor irónico, nos puede ayudar a reflexionar sobre lo que significa ser padre en una sociedad obsesionada por la productividad y el consumo. La traducción textual del título en japonés es más sugerente y parece una confesión de Ryoata: «Y me convertí en padre».

Comentemos y reflexionemos en familia esto que nos dice el papa Francisco:

«Dios pone al padre en la familia para que, con las características valiosas de su masculinidad, sea cercano a la esposa, para compartir todo, alegrías y dolores, cansancios y esperanzas. Y que sea cercano a los hijos en su crecimiento: cuando juegan y cuando tienen ocupaciones, cuando están despreocupados y cuando están angustiados, cuando se expresan y cuando son taciturnos, cuando se lanzan y cuando tienen miedo, cuando dan un paso equivocado y cuando vuelven a encontrar el camino; padre presente, siempre» (Amoris laetitia, 177).

El regreso del Jedi de Richard Marquand (EUA, 1983, 133 min.)

Las películas de Star Wars funcionan porque siguen el camino del héroe que define Joseph Campbell en El héroe de las mil caras: psicoanálisis del mito (México: FCE, 1959) y porque representan muy bien a los personajes arquetipo como el héroe, la princesa, el maestro y el padre.

Cómo no recordar el diálogo de Luke (héroe luminoso) y Darth Vader (padre oscuro) en su duelo final:

Luke: «Padre… no puedo dejarte aquí. Tengo que salvarte».
Darth Vader: «Tú ya… ya me has salvado».
Darth Vader: «Quítame… esta máscara. Déjame… mirarte con mis propios ojos».

Comentemos y reflexionemos estas palabras del papa Francisco sobre la comunicación de corazón a corazón, podríamos decir, sin máscaras:

«Para enfrentar una crisis se necesita estar presentes. Es difícil, porque a veces las personas se aíslan para no manifestar lo que sienten, se arrinconan en el silencio mezquino y tramposo. En estos momentos es necesario crear espacios para comunicarse de corazón a corazón. El problema es que se vuelve más difícil comunicarse así en un momento de crisis si nunca se aprendió a hacerlo. Es todo un arte que se aprende en tiempos de calma, para ponerlo en práctica en los tiempos duros» (Amoris laetitia, 234).

Siempre serás mi hijo de Felix Van Groeningen (EUA, 2018, 111 min.)

https://www.youtube.com/watch?v=KNkYvlGH7Hw

Esta película es una historia que tiene que ver con la paternidad, la adicción a las drogas, el cuidado y los procesos de maduración. David (Steve Carell) es padre de Nic (Timothée Chalamet), adolescente adicto a las metanfetaminas, y de dos niños menores que él. Con todas las alteraciones neurológicas y cambios de conducta a causa de las drogas, David sabe que el chico que tiene enfrente sigue siendo su hijo.

Podemos recordar aquí las acciones del padre bueno en la parábola del hijo pródigo, cuando este regresa a casa: lo ve con compasión, corre a su encuentro, lo abraza y lo llena de besos (cfr. Lc 15, 20).

Comentemos y reflexionemos estas palabras del papa Francisco sobre la educación de los hijos:

«Lo que interesa sobre todo es generar en el hijo, con mucho amor, procesos de maduración de su libertad, de capacitación, de crecimiento integral, de cultivo de la auténtica autonomía. Sólo así ese hijo tendrá en sí mismo los elementos que necesita para saber defenderse y para actuar con inteligencia y astucia en circunstancias difíciles. Entonces la gran cuestión no es dónde está el hijo físicamente, con quién está en este momento, sino dónde está en un sentido existencial, dónde está posicionado desde el punto de vista de sus convicciones, de sus objetivos, de sus deseos, de su proyecto de vida» (Amoris laetitia, 261).

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