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Fe, tradición y justicia, así es el documental La llevada y la traída 

La llevada y la traída, documental a cargo de la primera actriz y directora de cine Ofelia Medina, aviva la esperanza y demuestra que el poder de la fe y las tradiciones mueven voluntades, amor y devoción en honor a la virgen milagrosa de Zapopan, a la que todas y todos acuden.  

El papel picado se apodera de las calles de Zapopan, los altares caseros dedicados a la Generala esperan su llegada; unas manos nos muestran unas figuras de barro talladas perfectamente; familias de danzantes se preparan para el inicio de una de las fiestas más esperadas del año: La Romería, que se realiza cada año, el 12 de octubre. 

La chaparrita, como se conoce a la virgen de Zapopan, une la tradición popular en su nombre, a través de la cultura y la recuperación de los espacios públicos, en un acto de fe frente a la falta de justicia y la búsqueda de esperanza. Así lo muestra el documental La llevada y la traída dirigido por la primera actriz de cine y ganadora cinco veces del premio Ariel, Ofelia Medina. 

En entrevista para la revista Christus conversó sobre el largometraje de no ficción y compartió su experiencia al estar frente a ese proyecto.  

Medina se ha caracterizado por su amor a los pueblos indígenas y el apoyo a sus luchas, y desde ese compromiso nace su deseo de tomar las riendas del documental y dirigirlo. 

Ofelia Medina y su equipo de producción. Foto Atala Vertiz-La llevada y la traída

“Yo estudié a la virgen, recurrí a investigaciones y le dimos un enfoque social”, dice Ofelia, quien explica que la virgen de Zapopan llegó a la región occidente de México en 1535 como consecuencia de la conquista. La “Chaparrita” —como ella la llama— llegó a sustituir a Cintéotl, dios del maíz, y es por eso que la película arranca con una conversación entre mujeres nahuas trabajando el maíz.  

Desde entonces la virgen ha sido testigo del paso del tiempo. Medina dice que el nombre de “la Generala”, como también se le conoce a la virgen de Zapopan, proviene de la época independentista en la que fue uno de los principales símbolos de lucha: “Es una deidad a la cual la gente le tiene mucho respeto, porque en tiempos de la conquista los conquistadores eran los buenos y los conquistados los malos, entonces la virgen de Zapopan fue la pacificadora”, refiere la directora. 

La película es reflejo del papel que desempeña la religión frente a la complejidad de la realidad social. En ese sentido, Ofelia refiere que mucha de la devoción se gesta “ante la falta de justicia, [por eso] siempre se ha recurrido a los milagros, por ejemplo, en la película aparecen dos madres que están buscando a sus hijos desaparecidos”, dice. El filme también recoge el testimonio de exreclusos a los que la virgen ayudó con sus milagros. 

Ofelia explica que la virgen fue entregada al pueblo, por eso la fiesta de la patrona la hacen ellos, en ese sentido la película ofrece una mirada profunda sobre la devoción que equilibra entre fe y folclor en honor a la también patrona de Chapala, con sus vestidos, colores y danzas. 

“La Chaparrita recorre los lugares y en cada lugar que pisa la recibe un grupo de danza. Hay una gran variedad de danzas y todas vienen de las danzas de conquista”, dice la directora. 

En la cinta se observa a familias enteras que durante generaciones se han dedicado a danzar: “Los grupos de danza se han ganado los patios de ensayo, que son lugares públicos, los cuales les pertenecen desde hace mucho tiempo. Es una organización comunitaria, las calles se cierran, pero son ellos, las personas, los que cierran esas calles para realizar las actividades en honor a la reina de reinas”, explica la directora.  

Y añade: “Para participar en la danza se necesita un proceso, tienes que ver, analizar y después le pides permiso a la Generala para participar, no es nada más de meterse y ya. Es un proceso, como se puede ver en la película”. 

A través de su lente Medina nos muestra que la fe no tiene género y tampoco discrimina. Uno de los personajes principales que acompaña la historia es Faird, una chica trans que, movida por la curiosidad, busca participar en un grupo de danza. 

“Es un documental y muestra la realidad, la Chaparrita acepta con mucho amor a todos los participantes, que como vemos hay diversidad, todos participan y todos son integrados. Es la belleza de la realidad, es un ritual totalmente incluyente”. 

Paralelo a las danzas los fieles también disfrutan de la pasarela gastronómica que ofrecen los pobladores con platillos exquisitos y que representan un sustento económico para las localidades que visita la virgen. Gracias a la Chaparrita “se generan empleos y es una ganancia directa para los pobladores”, dice Medina.  

La presencia de la virgen viajera representa el México que todas y todos queremos, con celebraciones en las calles, espacios personales dedicados a la oración, flores coloridas y barrios abarrotados por la multitud, en una de las fechas más esperadas, cuando la Virgen de Zapopan regresa a casa desde la catedral de Guadalajara y recorre 9.5 kilómetros en medio de una fiesta digna de cualquier producción de cine.  

Finalmente, Ofelia comenta que la película apuesta a la construcción del sentido de comunidad y que inspira a muchos a colaborar sin ninguna exigencia. “La gente se autoorganiza, no necesitamos de nada más para lograr un perfecto orden”, dice Medina, quien destaca que “México es un país que cuando se mueve de corazón genera un movimiento maravilloso”, y el documental de su autoría es prueba de ello. 

La película fue presentada en el pasado Festival de cine de Guadalajara, en la Cineteca Nacional en mayo pasado y está próxima a estrenarse en plataformas de streaming.  

(Con información de Paloma Robles) 

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