«Pecadores llamados, perdonados y comprometidos».
JUNIO
- Os 6, 3.6
- Sal 49
- Rm 4, 18–25
- Mt 9, 9–13
§ Las lecturas de hoy giran en torno al llamado y al compromiso. A veces pensamos que el llamado de Jesús a seguirle puede pasar únicamente en momentos de oración, imaginamos una escena en la que se abren los cielos y una voz se escucha fuerte y clara, o que aparecen ángeles frente a nosotros para decirnos a dónde ir y qué hacer. Tenemos como pieza central la vocación de Mateo, quien era un publicano, un cobrador de impuestos, menospreciado y excluido por su condición laboral. Mateo, en su puesto de trabajo, es llamado por Jesús.
§ Jesús lo mira y lo llama, a ese pecador lo vuelve un pecador perdonado y llamado. Esta acción de Jesús es muy diciente, pues reafirma al profeta Oseas, quien indica que Dios quiere «misericordia y no sacrificios».
§ Nosotros, pecadores, somos llamados por Jesús. Este llamado nos hace cantar como el salmista la gratitud a Dios y el compromiso que conlleva lo que somos: pecadores llamados y perdonados. Eso nos compromete, ya que nuestra fe, la misma de Abraham, nos hace «esperar contra toda esperanza», como bien recuerda el apóstol Pablo a los romanos.
Hagamos, pues, como nos indica el profeta Oseas y esforcémonos por conocer al Dios que cumple sus promesas y no abandona a sus hijos e hijas.







