Evangelio del domingo 26 de abril

«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?».

ABRIL

  • Hch 2, 14. 36–41
  • Sal 22
  • 1ª Pe 2, 20–25
  • Jn 10, 1–10

§ En la lectura de Hechos el discurso del apóstol Pedro suscita la pregunta eje de la reflexión de hoy: ¿Qué tenemos que hacer? En las circunstancias cotidianas podemos vernos abrumados por no saber cómo proceder para resolver un conflicto, para seguir adelante. Pedro afirma con valentía que «Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado», no como un reclamo rencoroso, sino como una invitación a ser partícipes de la salvación del Dios que no hace acepción de personas.o de la vida que canta el salmista.

§ El mismo Apóstol en su carta nos indica qué debemos hacer: «soportar con paciencia las dificultades» porque tenemos puesta la esperanza en un Dios que nos ha curado con sus heridas. En Jesús toda herida humana encuentra su cura, porque Él mismo atravesó la condición humana completa para redimirla.

§ De aquí que Juan ponga en boca de Jesús el discurso del Pastor, que conoce a sus ovejas y las llama por su nombre. Jesús conoce nuestras heridas, nuestro ser entero, nos llama y nos cuida. Jesús es la puerta que nos permite soportar las dificultades de la vida, confiando en que Él se hace presente, en que su salvación nos anima para encontrar plenitud y alegría profunda aún en lo que nos desespera y entristece.

Que sepamos atender a su llamada, a confiar nuestras heridas al Dios que sana desde dentro y a caminar con paciencia y esperanza, sostenidos por la certeza de que Él nos cuida y nos conduce hacia una vida plena.

Ilustración: ©Tzitzi Santillán

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