Elecciones 2027 y el saldo del Mundial

En el segundo semestre de 2026 comenzaron los procesos electorales en México, que tendrán su momento cumbre el domingo 6 de junio de 2027, cuando las y los mexicanos acudan a las urnas para elegir 500 diputados federales, 17 gobernadores (Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas), mil 802 presidentes municipales, 16 alcaldías de la Ciudad de México y a los diputados locales de 31 congresos locales.

Finalmente, la reciente reforma electoral trasladó a 2028 la elección de jueces y magistrados, por lo que sólo se llevarán a cabo las elecciones intermedias, en las que la mitad de las entidades federativas tendrán nuevo gobernador y muchas de las principales ciudades de México contarán con nuevos alcaldes. Otro asunto fundamental será la elección de diputados federales, cuando veremos si se ratificará al partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y sus aliados, manteniendo la mayoría calificada en la Cámara Baja.

Elecciones en 2026

En 2026 se realizaron las elecciones del Congreso Local del estado de Coahuila y los resultados le dieron al Partido Revolucionario Institucional (PRI) un triunfo categórico y contundente. De los 16 distritos electorales locales en disputa el Tricolor ganó todas las demarcaciones y superó en dos a uno a MORENA, su más cercano perseguidor, y al Partido del Trabajo (PT). Luego de la adjudicación de los diputados plurinominales, el PRI, en conjunto con el partido local Unión Democrática de Coahuila, lograron la mayoría calificada en el poder Legislativo de este estado por los próximos tres años.

En este proceso electoral MORENA y el PT fueron incapaces de incrementar en un punto porcentual la votación que obtuvieron en los comicios locales anteriores. Por su parte, el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Movimiento Ciudadano (MC) y el Partido Verde perdieron su registro como partidos políticos locales, ya que ni siquiera pasaron el umbral del 3% de la votación, necesario para mantenerse como instituto político local en Coahuila. Esta debacle ya venía desde 2024 y terminó de consolidarse dos años después.

Estos resultados exaltaron los ánimos de los opositores de la Cuarta Transformación e hicieron que los priistas empezaran a hablar de la «resurrección» del Tricolor, hecho que prominentes panistas secundaron, como el expresidente Vicente Fox. A la par, se puso en duda la capacidad de movilización política de MORENA, que sumó un descalabro más a la pobre gestión de Luisa María Alcalde y de Andrés Manuel López Beltrán como los principales líderes del partido guinda en el pasado reciente. Esto también significó el primer trago amargo de la nueva presidenta nacional de MORENA, Ariadna Montiel.

Si se analizan las condiciones políticas y económicas de Coahuila, nos podremos dar cuenta de que lo que sucede en esa entidad no es replicable ni se puede extender al resto del país. El proceso de pacificación que hubo en el estado, aunado a una favorable situación económica, son los pilares para que el PRI coahuilense tuviera esos resultados y se consolidara como el único bastión del otrora partido hegemónico. Ahora bien, este debate duró muy poco en la agenda pública nacional, ya que una semana después de este proceso electoral comenzó el Mundial de Futbol, que acaparó todas las conversaciones públicas durante el verano pasado.

Nuevos partidos nacionales

En junio de 2026 el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó la existencia de dos partidos políticos nacionales: Construyendo Sociedades en Paz (PAZ) y Somos México, que se suman a los ya existentes (MORENA, PAN, PRI, Partido Verde, PT y MC). En la boleta de 2027 encontraremos ocho partidos que competirán por los cargos de elección popular.

PAZ es un partido que recoge los saldos organizativos de los extintos partidos Encuentro Social (PES) y Encuentro Solidario. Aunque sus dirigentes lo niegan, se les vincula con comunidades cristianas evangélicas y se declaran un partido de corte ideológico conservador y humanista, sin considerarse antagónicos al gobierno federal, ya que desde su perspectiva pueden generar diálogos con éste. Hay que recordar que el PES tuvo sólidas alianzas electorales con MORENA; el caso más sonado fue la candidatura de Cuauhtémoc Blanco a la gubernatura del estado de Morelos. Ahora bien, algunas de las figuras más importantes de esta nueva opción política son Armando González Escoto y Hugo Flores, fundador del PES y actual diputado federal por MORENA.

Aunque su nombre declara que su principal objetivo es la construcción de paz en el país, los antecedentes de este partido no secundan esta intención y más bien aparece como una opción política conservadora que tratará de cubrir ese espectro ideológico en la alianza gobernante. Habrá que observar si el partido mantiene el registro electoral y cómo se desempeñan sus candidatos electos, sobre todo en la Cámara de Diputados, pero se prevé que esta fuerza política funcionará para mantener la mayoría calificada en la Cámara Baja, especialmente ante las diferencias que MORENA, el Partido Verde y el PT han mostrado respecto a las peticiones de la presidenta de la República y a la dirigencia nacional del partido gobernante.

Por otro lado, Somos México es un partido que surge de la llamada «marea rosa», movimiento que defendió la autonomía del INE y la permanencia de sus atribuciones. Se ubica como un partido de centro izquierda y claramente antagónico a MORENA. Entre sus principales figuras destacan los experredistas Guadalupe Acosta Naranjo y Fernando Belaunzarán; Emilio Álvarez Icaza; Cecilia Soto, quien fue abanderada del PT a la presidencia de México; y Lorenzo Córdova,  expresidente el Consejo General del INE.

La integración de este partido fue conformada por experredistas, expanistas y personas vinculadas en el pasado reciente al INE. Una de las intenciones más claras de Somos México es convertirse en el aglutinador de los antiMORENA que no encontraron cabida en otras fuerzas políticas como el PAN, el PRI y MC. Frente a la crisis que viven los partidos tradicionales en México, Somos México podría ser el refugio de personajes políticos que buscan seguir en la arena pública, pero sin el «peso» de los partidos a los que pertenecieron. Tras obtener su registro como partido político nacional ante el INE en julio de 2026, habrá que observar su capacidad para consolidarse como una nueva opción electoral, así como el desempeño de sus representantes en la Cámara de Diputados.

Resulta muy interesante ver cómo los dos nuevos partidos nacionales en México reproducen las geometrías políticas actuales, los proMORENA y los antiMORENA. Esto significa que la clase política mexicana no ha sido capaz de salir de estas coordenadas políticas y generar una opción partidaria que no responda a estas dicotomías que poco ayudan al país.

Lo que dicen las encuestas

Es natural que en la antesala de un proceso electoral comiencen a aparecer las encuestas sobre las principales elecciones que se realizarán. Para mediados de 2026 los ejercicios estadísticos de Enkoll, Electoralia y GoberARTE permitían delinear un primer panorama de las preferencias electorales rumbo a la elección de diputados federales. MORENA registraba una intención de voto de entre el 39% y el 45%, mientras que el PAN se situaba entre el 12% y el 19%. En el caso del PRI, la intención de voto oscilaba entre el 7% y el 11.4%, y MC obtenía entre el 4.5% y el 12%. Por su parte, el Partido Verde y el PT registraban preferencias entre el 1% y el 5%.

En lo referente a las 17 gubernaturas que estarán en disputa en 2027, las encuestas publicadas en julio de 2026 mostraban una amplia ventaja para MORENA, que encabezaba las preferencias en 15 entidades: Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas. Por su parte, el PAN se mantenía a la cabeza en Aguascalientes y Querétaro, mientras que en Nuevo León, Campeche, San Luis Potosí y Chihuahua la competencia se perfilaba cerrada.

De acuerdo con las casas encuestadoras, en 11 de las 17 entidades MORENA tendría una ventaja significativa en las preferencias electorales, pues en cuatro estados mantienen la delantera, con números mínimos, mientras que en dos estados la tendencia electoral favorece al PAN.

En el ámbito nacional MORENA se mantiene como la principal fuerza política, con una distancia considerable frente a sus adversarios, pero sus aliados tienen una preferencia electoral muy baja, que poco contribuye en términos electorales a su alianza. Por su parte, el PAN conserva la segunda posición a escala nacional, seguido de cerca por MC, que se consolida como la tercera opción política del país. El PRI ocupa el cuarto lugar, con una intención de voto que, en el mejor de los casos, apenas supera los dos dígitos.

Con estos datos, y si estas tendencias se mantienen, MORENA seguiría gobernando en la mayor parte del territorio nacional y mantendría la mayoría en la Cámara de Diputados. Lo que aún está por verse es si el partido en el poder conservará la mayoría calificada que ahora tiene en la Cámara Baja, el papel que desempeñarán los nuevos partidos políticos nacionales y el respaldo electoral que logren obtener.

La «cruda postmundialista»

Se celebró el Mundial de Futbol de 2026 en Estados Unidos, Canadá y México. El 75% de los partidos se disputó en territorio estadounidense, mientras que el 25% restante tuvo lugar entre México y Canadá. De este evento resaltaron cuatro aspectos: la derrama económica prometida que nunca llegó; el carácter elitista, excluyente e hipercapitalista que adquirió el torneo; las enormes sospechas de corrupción al interior de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) para favorecer a participantes y afectar negativamente a otros equipos, y las expresiones colectivas de júbilo en buena parte de la población mexicana.

Aunque no hay claridad ni transparencia en la información sobre la inversión pública y privada para el Mundial, las estimaciones más cercanas señalaban un monto de entre 30 mil y 40 mil millones de pesos. A cambio se proyectaba una derrama económica de entre 70 mil y 80 mil millones de pesos, es decir, un retorno cercano al doble de la inversión, impulsado por la llegada estimada de 5.5 millones de visitantes. Sin embargo, diversos indicadores apuntan a que esas expectativas no se cumplieron. Por ejemplo, la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez, informó que la derrama económica en los sectores hotelero y restaurantero fue de 1,800 millones de pesos. Asimismo, la ocupación hotelera en Jalisco registró sólo un incremento marginal durante el certamen y el tráfico aéreo en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara aumentó apenas 6%. En consecuencia, prevaleció la percepción de que el elevado gasto realizado no se tradujo en los beneficios económicos esperados. Si bien el Mundial dejó obras de movilidad e infraestructura con efectos positivos, las proyecciones iniciales de derrama económica estuvieron por debajo de lo previsto.

Uno de los aspectos que mayor malestar provocó a nivel mundial fue la hipercomercialización del evento. Entre las principales críticas destacaron la estricta política de derechos impuesta por la FIFA, particularmente hacia los empresarios locales; las restricciones al uso de espacios públicos en las ciudades sede; y el elevado precio de los boletos para asistir a los partidos. Esto último limitó el acceso de buena parte de la población local, que tuvo que seguir los encuentros principalmente a través de la televisión de paga. Este Mundial se convirtió en un evento deportivo elitista y excluyente, que mostró el lado más negativo de un capitalismo feroz y reforzó la percepción de que se trata de un espectáculo reservado para los sectores más ricos del mundo.

A las críticas por la comercialización y el carácter excluyente del torneo se sumaron diversos hechos que pusieron en tela de juicio la integridad de la competencia. Fue muy notorio cómo la FIFA favoreció a algunas selecciones con arbitrajes sumamente cuestionables y con rutas de competencia claramente más sencillas que otras. Los casos de las selecciones de Estados Unidos y Argentina fueron los que suscitaron mayor polémica. En el primer caso se cuestionó que, a petición del presidente Donald Trump, un jugador estadounidense pudiera disputar un partido pese a haber sido expulsado previamente. Al respecto de la selección argentina, las críticas se centraron en un camino competitivo considerado más accesible que el de otras selecciones y en decisiones arbitrales que, según diversos analistas y aficionados, la favorecieron. Particularmente controvertido fue el encuentro frente a Egipto, tras el cual el entrenador y varios jugadores egipcios acusaron a la FIFA de haber amañado el partido y de incurrir en actos de corrupción.

Por otro lado, algunas selecciones enfrentaron situaciones especialmente adversas durante el torneo. El caso de Irán fue uno de los más comentados, ya que el equipo no pudo hospedarse en Estados Unidos y únicamente tenía permitido ingresar al país para disputar sus encuentros. Como consecuencia, la delegación iraní se concentró en Tijuana, a pesar de que todos sus partidos se celebraron en territorio estadounidense. Cabe recordar que la FIFA ya había sido objeto de fuertes críticas durante el Mundial de Qatar por la designación de una sede señalada por violaciones sistemáticas a los derechos humanos, así como por las sospechas de trato preferencial hacia la selección argentina. En la edición de 2026 las críticas, los escándalos y las acusaciones contra el organismo alcanzaron una intensidad aún mayor.

Uno de los asuntos que más llamó la atención fue la alegría desbordada que generó la Selección Mexicana de Futbol por sus resultados positivos. Los Fan Fest, las aglomeraciones en el Ángel de la Independencia, en la Glorieta Minerva o en la Macroplaza de Monterrey fueron multitudinarias y por un mes el país se olvidó de sus graves problemas y se dedicó a creer en algo, a divertirse y a tomar los espacios públicos sin riegos. Como era de esperarse, la clase política aprovechó para subirse a la «ola» de alegría popular, pero, más que generar empatía, lo que provocó fue una imagen de una profunda frivolidad. Tras la derrota de la Selección Mexicana frente a Inglaterra, el lunes siguiente estuvo marcado por un ambiente generalizado de desánimo entre la afición. El episodio dejó en evidencia la capacidad del futbol para articular un sentimiento de identidad y pertenencia colectiva: durante un mes, la selección logró convertirse en un punto de encuentro y en un objetivo común para buena parte de la sociedad mexicana.


Imagen de portada: depositphotos.

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