El mensaje del islam en San Cristóbal de las Casas

Ibrahim Checheb es tsotsil. Su familia es originaria de San Juan Chamula, de donde tuvieron que emigrar por cuestiones religiosas. En esta entrevista Ibrahim comparte su propia historia de conversión al islam, la cual corre en paralelo a la llegada de esta religión a Chiapas. Según Ibrahim, el islam representa una opción y una oportunidad para las personas que están buscando algo distinto, una alternativa para profundizar en su fe y en la vida. Así fue como él, siendo un joven motivado por las transformaciones sociales del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, conoció el islam y optó por su enseñanza.

Elías González Gómez (EGG): Ibrahim, bienvenido, muchas gracias por este espacio. Cuéntanos sobre ti y tu papel en tu comunidad.

Ibrahim Checheb (IC): Gracias por la invitación. Mi nombre de nacimiento es Anastasio Gómez Gómez. Luego me convertí al islam y me cambiaron el nombre: me pusieron «Ibrahim» y yo adopté el apellido de mi abuelo, «Checheb». Ibrahim Checheb es como me conocen en el mundo. Nací en San Cristóbal de las Casas. Mis padres son de origen chamula, del mero pueblo de Chamula, pero, por cuestiones religiosas, entre los años sesenta y setenta no tuvieron más remedio que dejar su pueblo debido a las expulsiones por parte de la comunidad. Ellos, como evangelistas, no fueron aceptados. En mi caso, nací evangélico, pero entre 1994 y 1995 conocí el islam y me convertí. Ahora soy el representante de la comunidad musulmana Ahmadía en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

EGG: Cuéntanos un poco sobre el origen de esta comunidad islámica en Chiapas, un estado tan cultural y religiosamente diverso al cual llegó el islam. ¿Cómo ha sido para tu comunidad vivir su fe en estas circunstancias?

IC: Realmente el islam aterrizó a partir del levantamiento armado en 1994, cuando Chiapas era completamente olvidado por el gobierno mexicano. Con el zapatismo el mundo giró la cabeza para mirar qué estaba pasando en México, y principalmente en Chiapas: ¿por qué había personas indígenas levantándose en armas contra el gobierno?, ¿qué exigían? En ese momento, cuando los ojos del mundo estaban posados en Chiapas, la visión de don Aureliano Pérez Iruela, uno de los españoles que trajo el mensaje del islam a San Cristóbal de las Casas, irrumpió. Él, ahora conocido como «Shejnafia», y su compañero Esteban López Moreno, iniciaron la misión de transmitir el mensaje del islam al pueblo rebelde, no tanto al ejército zapatista. Trataron de tener una entrevista con el subcomandante Marcos, pero no se dio. Decidieron entonces cambiar la perspectiva y llamar a la gente de San Cristóbal de las Casas. Durante esos años, cuando tenía 14 o 15 años, conocí por medio de ellos el mensaje. No tenía idea sobre qué era el islam o el Corán, el libro sagrado de los musulmanes, pero poco a poco fui aprendiendo las enseñanzas de estos hombres, criándome en esta religión. San Cristóbal es un lugar con muchas religiones, pero afortunadamente no hay tanta persecución religiosa. Por eso el islam pudo establecerse aquí de buena manera, gracias a la libertad religiosa. Poco a poco se fue extendiendo y aceptando su mensaje.

Foto: © Ibrahim Checheb

EGG: Conocemos la compleja historia de la llegada del cristianismo a este continente, y particularmente la espiritualidad que ha nacido en los pueblos mayas desde entonces. ¿Cómo ha sido para el islam el encuentro con las culturas de Chiapas?

IC: El islam no se distingue de los mensajes anteriores. No desmiente o niega a los profetas anteriores. Nosotros, como musulmanes, creemos en todos los profetas enviados por Dios. Creemos que Dios, alabado sea, le hizo llegar uno a cada pueblo. En el sagrado Corán se dice que Dios, alabado sea, envió más de 124 mil profetas, entre los que destacan Abraham, Moisés, David y Jesús, que la paz y las bendiciones de Dios sean con todos ellos. El islam, por lo tanto, no es una religión que rechaza; al contrario, nuestra fe no está completa si no creemos en los mensajeros anteriores.

«Nosotros, como musulmanes, creemos en todos los profetas enviados por Dios. Creemos que Dios, alabado sea, le hizo llegar uno a cada pueblo».

Nosotros, como indígenas tsotsiles, hemos buscado algo diferente. Lo vivimos con el levantamiento zapatista, cuando queríamos cambiar las cosas. En el caso de mi familia, éramos evangélicos. Mi abuelo materno fue el fundador del evangelismo en San Cristóbal de las Casas: el primer chamula en convertirse y hacerse evangélico. Chamula es una comunidad de lo que podemos llamar «catolicismo tradicionalista» porque no sigue el catolicismo tal cual; no acepta a sacerdotes o catequistas, sino que se organiza y autonombra sola, tiene su propia ley y, se podría decir, su propia religión. Mi abuelo salió de Chamula en los años cincuenta, cuando viajó a la Ciudad de México en busca de algo más, y fue ahí cuando se convirtió en evangelista. Al regresar y querer compartir su fe y sus conocimientos, el pueblo lo rechazó. Ya no usaba las ropas tradicionales. Lo apodaron «caxlan», que significa «hombre blanco». Lo persiguieron a él y a su familia, que también se había hecho evangelista, incluso recurriendo a la violencia. No obstante, hubo mucha gente, además de su familia, a la que sí le interesó su mensaje, pero tuvieron que huir a San Cristóbal de las Casas por la persecución de los años sesenta y setenta. Era tanto el odio que le tenían a mi abuelo, que en 1981 lo capturaron y asesinaron, no sin antes humillarlo frente a todo el pueblo en la plaza. Él nunca abandonó su fe y nosotros seguimos su mismo camino, buscando a Dios. Así fue como llegamos al islam.

EGG: Gracias por compartir esta historia, la de tu familia y su camino, con todo lo que ha implicado. Me gustaría preguntarte ahora, en tu calidad de representante de la comunidad, ¿cuáles son tus labores, tus responsabilidades? ¿Qué es lo que te toca hacer a ti?

IC: La comunidad musulmana Ahmadía está establecida en más de 200 países. El islam, al igual que el cristianismo, tiene muchas denominaciones. Todas parten de lo mismo: creen en lo mismo, sólo que con matices de interpretación. Están los chías, los sunníes, los sufís, entre otros. La comunidad musulmana Ahmadía, que yo represento, es una comunidad pacífica. Hay un dicho del profeta del islam que dice: «Ninguno de vosotros tiene fe hasta que améis a vuestro hermano lo que amáis para vosotros mismos». En esto nos basamos, en el apoyo mutuo. Yo llevo casi 15 años en esta comunidad. Me hice musulmán, como conté anteriormente, con los españoles que llegaron a San Cristóbal con el levantamiento zapatista, y ellos eran sufíes. Poco a poco fui comprendiendo la diversidad islámica y en 2014 decidí aceptar esta comunidad que, repito, no es muy distinta de otras, salvo por la interpretación del Sagrado Corán y de algunos aspectos menores; pero todos los fundamentos islámicos son los mismos: rezamos cinco veces al día, ayunamos en el mes de Ramadán, pagamos el zakat (limosna) y viajamos una vez a la casa de Allah, que es el Haj, la Meca, y eso lo hacemos todos. Entonces, básicamente los cinco pilares del islam, los cinco pilares del ser musulmán, son los mismos.

EGG: ¿Cómo ves, en el futuro cercano, el papel del islam en Chiapas, en México y en América Latina? ¿Cómo ves el crecimiento y el desarrollo de la comunidad? ¿Cómo está siendo tratada? ¿Es aceptada o no?

IC: Bueno, relativamente, en San Cristóbal de las Casas se acepta el mensaje del islam. Es como una salida u opción más para la gente que atraviesa una búsqueda. Las personas que optan por una alternativa, por algo distinto, muchas veces lo encuentran en el islam. Se sienten incluidas porque éste, como ya decía, integra los mensajes de otros profetas. No tienen que negar nada; sólo suman las prácticas del islam, lo cual genera un buen recibimiento. Por supuesto que también hay quienes no lo aceptan, no lo entienden o no lo creen, o que asocian al islam con algo malo, como el terrorismo, por ejemplo. Pero nosotros no negamos ni perseguimos a otras religiones, y poco a poco las personas se van dando cuenta de ello. La raíz del islam es el saalam, que significa «paz»; por lo tanto, todo aquél que utilice el nombre del islam para agredir, lastimar o hacer cualquier maldad, no representa al islam.

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