Toy Story, una mirada retrospectiva desde la teología bíblica

Toy Story (1995) ha pasado a la historia del cine por ser la primera película animada por computadora. Ahora, en los avances de Toy Story 5, que se estrenará este verano (2026), vemos que llega a la casa de Bonnie una pequeña computadora o tableta inteligente para niños llamada Lilypad. En redes sociales han circulado muchos comentarios, videos, teorías, análisis y especulaciones sobre esta nueva entrega de los estudios Disney–Pixar de Toy Story. No abono o especulo sobre lo que podemos encontrar en esta quinta película. Mejor te invito a ver de nuevo las películas de Toy Story desde una mirada de fe, en diálogo con el Evangelio y relatos bíblicos.

Como creyente y como sacerdote católico trato siempre de relacionar la fe con la vida, con el arte, con la cultura, con el cine. En varias películas, como las de Disney–Pixar, he encontrado no solamente valores humanos y cristianos, también un espíritu que se me comunica y que me lleva a amar, a creer y a tener esperanza en un mundo mejor. Comparto a continuación algunas claves de lectura para ver y analizar las cuatro entregas de Toy Story. Algunas de estas ideas están tomadas de mi libro Imágenes de fe y esperanza. Descubre los valores en las pelícuas de Disney–Pixar (México: Buena Prensa, 2022).

Toy Story de John Lasseter (E.U., 1995, 81 min.)

La historia de Toy Story es sobre la amistad. Sus protagonistas son unos juguetes que cobran vida en ausencia de su dueño. Woody es un vaquero que nos recuerda a John Wayne en tantas películas del Oeste como The Searchers (conocida en Hispanoamérica como Más corazón que odio) de John Ford (E.U., 1956). Es el juguete preferido de Andy, pero éste se siente desplazado cuando llega a casa un nuevo juguete: Buzz Lightyear, un guardián del espacio. Después de presentarnos a los demás juguetes: señor Cara de Papa, el perro Slinky, la pastorcita de porcelana Bo Peep, la alcancía Hamm y al tiranosaurio Rex, descubrimos el conflicto de la historia: Woody, movido por los celos y la rivalidad, quiere desaparecer a Buzz. Cada uno de los juguetes tomará partido, habrá divisiones; pero también perdón, reconciliación y un tránsito o pascua a la amistad.

En la Biblia tenemos muchas historias de rivalidad entre hermanos, grupos y pueblos enteros. En el Antiguo Testamento encontramos la historia de Caín y Abel, en la que el primero se llena de envidia y de celos contra su hermano porque el Señor prefirió la ofrenda de Abel antes que la de él (cfr.  Gn 4, 1–10); también está la historia de Esaú y Jacob con su rivalidad desde que eran niños (cfr. Gn 25, 19–34) y la de José el Soñador, a quien sus hermanos le tienen tanto odio y animadversión (cfr. Gn 37). En el Nuevo Testamento podemos ver también cómo los discípulos de Jesús compiten y discuten para ver quién es el más importante (cfr. Mc 9, 33–37), cómo Juan en su evangelio nos aclara de la rivalidad entre judíos y samaritanos (cfr. Jn 4, 9) y cómo el apóstol Pablo le dice a la comunidad de Corinto: «Mientras haya entre ustedes envidias y discordias, ¿no es señal de inmadurez y de que actúan con criterios puramente humanos?» (1 Cor 3, 3).

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento encontramos también historias de conversión, de perdón, de este tránsito de la rivalidad a la amistad, de grandes y profundas amistades (cfr. Gn 45, 4–5; Jn 21, 15–17; Hch 9, 1–19). Y, cómo olvidar, el libro del Eclesiástico, en el que leemos: «Un amigo fiel es apoyo, el que lo encuentra, encuentra un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio, es incalculable su valor. Un amigo fiel es medicina para la vida, los que temen al Señor lo encontrarán» (Eclo 6, 6–8.14–16). Toy Story es una película que habla de juguetes y relaciones, de la fe y la confianza en los otros, de la reconciliación y de los pactos, de la fraternidad y la esperanza, de una gran amistad que el tiempo no borra.

Fragmento de Toy Story

Toy Story 2 de John Lasseter, Ash Brannon, Lee Unkrich (E.U., 2019, 100 min.)

En esta segunda entrega se ahonda en los vínculos de paternidad de Andy con sus juguetes, de filiación de éstos con él y de fraternidad entre los mismos juguetes. En el fondo está siempre el deseo y la esperanza de que nadie se pierda: «que todos sean uno» (Jn 17, 11). Se vuelve a insistir en el tema de la misión de un juguete y de ser amado; de la importancia y lo valioso que es tener un dueño, de pertenecer a una comunidad.

Woody se prepara para ir a un campamento de verano con Andy durante el fin de semana, pero Andy accidentalmente rompe el brazo de Woody y mejor no se lo lleva. Desde el estante Woody descubre cómo la mamá de Andy se lleva juguetes viejos y al pingüino Wheezy a la venta de garaje. Woody no quiere que ninguno de los juguetes se pierda y por eso, con la ayuda de Buster —el perro de Andy—, va a rescatarlo. Efectivamente lo salva, pero él es robado por un coleccionista de juguetes (Al McWhiggin). Buzz recluta al señor Cara de Papa, al perro Slinky, a Rex y a Hamm para salir a rescatar a Woody antes de que Andy regrese. «Que todos sean uno, que nadie se pierda», parece ser la consigna o misión que tienen los juguetes de Andy. «Estar ahí para cuando Andy los necesite», es lo que buscan siempre. Con escenas llena de acción, suspenso y humor, acompañamos a estos juguetes que van en busca de Woody. Aquí podemos evocar películas como El hombre que sabía demasiado de Alfred Hitchcock (E.U., 1956), Misión: Imposible de Brian de Palma (E.U., 1996) o Rescatando al soldado Ryan de Steven Spielberg (E.U., 1998).Y algunos relatos bíblicos que hablan de buscar a quien se ha perdido, de rescatar o salvar a alguien: Jesús perdido y hallado en el templo (cfr. Lc 2, 41–52), la oveja perdida (cfr. Lc 15, 1–7), nacimiento y salvación de Moisés (cfr. Ex 2, 1–10), Jesús salva a sus discípulos de morir ahogados (cfr. Mt 8, 23–27).

Toy Story 2 es una historia llena de acción en la que podemos encontrar valores sobre la identidad, la unidad, la religión —en el sentido de estar religados a Alguien y en comunidad entre los creyentes—. Al ver esta película con una nueva mirada podemos recordar a Jesús que nos dice: «Les he dicho todo esto para que participen de mi alegría, y su alegría sea plena» (Jn 15, 11). Podemos recordar esas palabras de Jesús a su Padre: «Les he dado a conocer quién eres, y continuaré dándote a conocer, para que el amor con que me amaste pueda estar también en ellos, y yo mismo esté en ellos» (Jn 17, 26).

Toy Story 3 de John Lasseter, Darla K. Anderson (E.U., 2019, 100 min.)

El conflicto de esta tercera entrega de Toy Story se presenta casi al comienzo de la película: ¿Cuál será el destino de los juguetes de Andy una vez que éste entre a la universidad? De entrada se manejan tres hipótesis: la basura, el ático o la guardería Sunnyside. Uno como espectador también se pregunta: ¿No habrá otro destino para estos juguetes que han estado juntos tanto tiempo? ¿Será capaz Andy de tirar, guardar o donar a una guardería esos juguetes que tanto quiso o quiere?

Toy Story 3, como sus antecesoras, sigue abordando el tema de la amistad, de los vínculos afectivos, de la comunidad… pero también otros tan humanos como la muerte, el sacrificio, la sensación de abandono y la redención. Estos últimos temas son tratados también en la segunda parte del Evangelio según san Juan. El evangelio de Juan, además de un prólogo (1, 1–51) y un epílogo (21, 1–25), consta de dos libros que se han denominado El libro de los «signos» de Jesús (2,1 – 12, 50) y El libro de la «Hora» de Jesús (13, 1 – 20, 31). En el libro primero se presenta a Jesús con algunas señales y signos: Jesús como el Vino nuevo (cfr. Jn 2, 1–12), como el Agua viva (cfr. Jn 6, 22–35), como el Pan de vida (cfr. Jn 6, 22–35)… El libro de la «Hora» de Jesús, que va de la Última Cena hasta la Resurrección, está escrito a manera de testamento o despedida. Por eso algunos también han llamado a esta segunda parte El libro de los adioses. Sí, Jesús sabe que ha llegado la hora de pasar de este mundo, que lo van a matar, que le quedan pocos días…, por eso quiere despedirse de sus discípulos, ofrecer su vida, dejar a los suyos un testamento. Recordemos algunos versículos de este discurso de despedida: «No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. […] Ya escucharon lo que dije: “Me voy, pero regresaré a ustedes”. Si de verdad me aman, deberían alegrarse de que yo vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Les he dicho esto antes de que suceda, para que cuando suceda crean» (Jn 14, 1–29).

Toy Story 3 es una película emotiva —que llega al corazón— y nos recuerda que el mal no tendrá la última palabra, que el amor vence la muerte, que es posible vivir en libertad y armonía en un nuevo hogar, como el de Bonnie, o en una guardería, donde ha salido el sol, como Sunnyside.

Toy Story 4 de Josh Cooley (E.U., 2019, 100 min.)

Esta cuarta entrega de Toy Story es una historia de rescate, amor y salvación. Woody y Buzz Lightyear, junto con el resto de la pandilla de juguetes, hacen un viaje familiar por carretera con Bonnie, su querida dueña. Con ellos viaja Forky, un tenedor–cuchara desechable convertida en juguete por Bonnie. Cuando éste salta de la autocaravana en la que viajan, Woody no duda en ir en su busca. Cuando lo encuentra, le enseñará una y otra vez que es un juguete, no basura. La película explora también temas sobre la identidad, el propósito de vida, los vínculos y la misión que tienen los juguetes.

En el libro del Deuteronomio encontramos a un Dios profundamente enamorado, que elige a un pueblo al que quiere unirse íntimamente; que lo llama no por los méritos del pueblo, sino porque Él es amor; que es fiel y guarda su Alianza y su misericordia hasta mil generaciones (cfr. Dt 7, 7). Un Dios que con mano fuerte y tenso brazo ha liberado a su amado pueblo de la esclavitud (cfr. Dt 7, 18–19). Un Dios que quiere la felicidad del hombre (cfr. Dt 6, 3) y nos dice: «¿Qué es lo que pide Yavé, tu Dios, sino que temas a Yavé, tu Dios, que sigas todos sus caminos y que lo ames y lo sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma? Guarda los mandamientos de Yavé y sus leyes que hoy te ordeno para tu bien» (Dt 10, 12–13). En los Evangelios también podemos leer unas palabras de Jesús llenas de amor a sus discípulos: «Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor» (Jn 15, 9); «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn 15, 13); «No los dejaré desamparados…» (Jn 14, 18); «Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos» (Mt 28, 20). Jesús, el amigo fiel, no se cansa de buscarnos, de rescatarnos, de amarnos, de recordarnos lo valioso que somos, de invitarnos a amarnos los unos a los otros como él no ha amado.

Analicemos Toy Story 4 a la luz de estas citas bíblicas, veamos con amor y empatía a estos juguetes que sueñan, que tienen sentimientos, que quieren ser amados y rescatados, y a Bonnie, que tiene muchos juguetes, pero quiere para sí y jugar con un juguete hecho con mucho amor por ella misma.

A manera de conclusión

Todo empieza con una mirada, todo se resuelve en una mirada. Lo que aquí comparto es fruto de un mirada atenta, respetuosa, desde la propia fe a las películas de Toy Story que dan para mucho y, como todo arte, permiten una y tantas lecturas. Qué bueno que todo lo aquí escrito —y antes visto y oído— sirva para entrar en diálogo con mis lectores que puedan consonar, disonar, cuestionar y, tanto mejor, enriquecer esta mirada. Lo que sí no hemos de dejar nunca de lado es esa mirada de Jesús, el amigo fiel, nuestro Señor: que nos ama, nos abraza, nos invita a tener fe y esperanza en un Dios que es Padre y quiere que vivamos como hermanos.

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