
Las realidades juveniles son un tema que me ha acompañado muchos años de mi vida y apostolado; es algo que disfruto abordar debido a todo lo que me han mostrado los jóvenes: sus diversas y creativas formas de comunicarse, sus modos de socialización y de expresión, que me han ofrecido un amplio campo de estudio al mezclarse con otros temas como las redes sociales o la ecología.

El año ignaciano nos presenta la oportunidad de convertirnos y revisar la propia interioridad, como lo hizo san Ignacio después de un largo camino.

El Examen (Ejercicios Espirituales, 43) y el uso de la imaginación en las Contemplaciones ignacianas (110-114) son dos canales eficaces para cultivar una mayor conciencia de la presencia de Dios en la vida interior.