Red Laical Latinoamericana: teología encarnada y diálogo espiritual

¿Qué teología necesita hoy nuestra sociedad y nuestra Iglesia? En torno a esta pregunta dialogaron más de 70 personas que participaron en el Conversatorio Teológico Latinoamericano, realizado vía Zoom el pasado sábado 7 de febrero.

Convocado por la Red Laical Latinoamericana, el encuentro fue un espacio donde los saberes de cada participante se pusieron en diálogo desde el espíritu, con el propósito de colocar en el centro de la palabra los conocimientos de los pueblos originarios de América Latina.

El evento inició con la ponencia de la teóloga Jenny Delgado, quien invitó a las y los asistentes a recuperar, en la propia historia, las enseñanzas ancestrales que habitan en cada persona y en la vida cotidiana.

«Se trató de dialogar para aportar a la teología en general, no desde el saber académico, sino desde la simplicidad de la fe y la práctica cristiana», aseguró Carlos Ferré, integrante de la red. Explicó que durante el conversatorio se dividieron en grupos para reflexionar sobre las teologías encarnadas en los pueblos y sostener una «conversación en el espíritu», al modo sinodal.

En cada grupo, hubo una «coincidencia sobre cómo los saberes de nuestros pueblos conformaron una teología que animaron a una forma de ser creyentes y mantener dos cosas que son importantes: una memoria del dolor, y al mismo tiempo una memoria de la alegría».

Esta es una de las conclusiones recogidas del encuentro:

«La Teología que el mundo en general y la Iglesia en particular necesitan hoy es una teología que nos presente a un Dios cercano, que nos permita encontrarle, y no rehuirle, en los rostros de los niñas/os, ancianas/os, mujeres, hombres. Una teología y una Iglesia que se la jueguen de verdad por los derechos de los postergados e invisivilizados de la sociedad (migrantes, mujeres, jóvenes, colectivo LGTIBQ+, pobres). Una teología que valorice y promueva la vida en comunidad, que nos llame a ser también firmes defensoras/es de nuestra Casa común, que nos desafíe a ser cotidianamente valientes, perseverantes, coherentes y fieles discípulas/os de Jesús, que nos convoque a ser, en medio de nuestros entornos humanos y geográficos, testimonios vivas/as de su mensaje de esperanza, solidaridad, justicia y paz».

Sintesis del diálogo realizada por la Red Laical Latinoamericana

Carlos Ferré, abogado y magíster en Doctrina Social de la Iglesia, fundador y coordinador de la Red Laical Latinoamericana, compartió en entrevista cómo surgió esta iniciativa. La red nació a partir de una convocatoria del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), que invitó a crear una asamblea latinoamericana poco antes del lanzamiento del Sínodo convocado por el papa Francisco.

«Un grupo de amigos de distintos puntos de América Latina consideramos interesante responder a ese llamado con un documento. Comenzamos a reunirnos y surgió la idea de hacerlo de manera permanente; así nació la Red Laical Latinoamericana», explicó Ferré, destacando que desde 2022 se han organizado y actuado de ese modo.

Como su nombre lo indica, la red está conformada mayoritariamente por laicos y laicas, aunque también participan religiosas y sacerdotes. Ferré recordó que, desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia ha reconocido el papel de los laicos, y muchos asumieron ese lugar de manera permanente. «Nos pareció que era el momento de tener una expresión desde distintos puntos del continente», afirmó. El hecho de ser una red autoconvocada le da, dijo, un «tono laical» que para ellos significa ejercer «la libertad de ser hijos de Dios».

Con la llegada del Sínodo, decidieron continuar su participación: «Estuvimos en la etapa continental y luego en la etapa mundial. Enviamos documentos a la Conferencia Latinoamericana y después a Roma», señaló. «Hemos dedicado mucho tiempo a discernir cuáles son nuestras responsabilidades y cómo ponerlas en práctica».

Para Ferré y la red, participar en las dinámicas sinodales impulsadas por el papa Francisco ha sido una experiencia profundamente enriquecedora. Descubrieron que el diálogo transparente y desde las periferias no solo es necesario y urgente para la Iglesia, sino también para la sociedad. La sinodalidad, afirmó, resulta «un remedio eficaz para resolver los problemas de la Iglesia y los de la sociedad».

Finalmente, destacó la importancia que tuvo el pontificado de Francisco y el momento actual bajo el pontificado de León, subrayando que la sinodalidad y el método del diálogo espiritual han sido un impulso

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