Los obispos de México reconocemos el logro de la Selección Nacional por su paso perfecto en la clasificación a la siguiente fase de la Copa Mundial. Felicitamos a los jugadores, al director técnico, al cuerpo técnico y a todas las personas que han contribuido a este logro que hoy llena de entusiasmo a millones de mexicanos.
Como mexicanos, compartimos los gozos y esperanzas, así como las tristezas y angustias de nuestro pueblo. No escapa a nuestra mirada el esfuerzo de las madres buscadoras por hacer visible durante los eventos del Mundial una herida que sangra en nuestro pueblo: sus hijos desaparecidos. Con ellas quisiéramos gritar a todo México que también hay otros motivos que nos deben unir para mostrar nuestra humanidad y defender nuestra dignidad. Queremos familias completas celebrando a México y jóvenes que realicen sus sueños sin que peligren sus vidas.
El deporte tiene la capacidad de reunir a personas de distintas edades, regiones e historias en torno a un mismo ideal. Por ello esta competencia nos recuerda que la disciplina, el trabajo en equipo, la perseverancia y la confianza son valores que también necesitamos fortalecer como sociedad para afrontar los desafíos que vivimos como país. ¡Cuánto deseamos que la alegría expresada en las calles se traduzca en compromiso por México y en motivo de esperanza para los más vulnerables!
Que estos acontecimientos nos recuerden que las alegrías y los sufrimientos de nuestros pueblos nos unen como una sola familia humana y nos llaman a caminar juntos con empatía, solidaridad y compromiso con el hermano.
Confiamos a Nuestra Señora de Guadalupe todos los pueblos de nuestra América, para que nos alcance del Señor el don de la esperanza, la fraternidad y la paz.
+ Ramón Castro Castro
Obispo de Cuernavaca
Presidente
+ Héctor M. Pérez Villarreal
Obispo Auxiliar de México
Secretario General

Foto de portada: Centro Pro






