El nuevo estilo de gobierno de la Iglesia

El consistorio de cardenales al servicio de la sinodalidad y de la misión

El papa León XIV ha introducido una importante novedad en su pontificado al convocar un consistorio extraordinario que tuvo lugar los días 7 y 8 de enero de 2026. Esta iniciativa marca un cambio significativo en el modo en que el papa afronta su misión como pastor de toda la Iglesia, recuperando el sentido mismo de lo que significa el Colegio cardenalicio como órgano consultivo permanente para discernir juntos las necesidades de la Iglesia.

Esta iniciativa no sólo revitaliza el papel colegial del Colegio cardenalicio, según establece el Código de Derecho Canónico (canon 351), sino que se inscribe en el camino sinodal impulsado por el papa Francisco, enfatizando la comunión, la participación y la misión. Al invitar a los 245 cardenales —electores y no— a hacer un alto en el camino para escuchar al Espíritu Santo, León XIV propone una Iglesia que camina junta, audaz y misionera, respondiendo a las tormentas del mundo y de la Iglesia misma.

Pero ¿qué es un consistorio y por qué revitalizarlo? La respuesta es sencilla: los consistorios son asambleas de cardenales convocadas por el romano pontífice para asistirle en asuntos importantes de la vida y de la misión de la Iglesia. El Código de Derecho Canónico distingue entre consistorios ordinarios —para temas frecuentes o solemnes, como por ejemplo la propuesta de nuevos santos por canonizar— y extraordinarios —para necesidades particulares o cuestiones graves—, en los que todos los cardenales son llamados a deliberar colegialmente.

Foto: Cathopic

Históricamente el consistorio ha sido desde el siglo XII el «senado» del papa, en el que se tratan asuntos de gran trascendencia doctrinal o disciplinar, nombramientos episcopales o reformas eclesiales. Para ello, los cardenales se reunían regularmente, pero con la creación de las Congregaciones Romanas (siglos XV–XVI) su uso disminuyó. El papa Francisco creó la fórmula del consejo de cardenales (8–9) a quienes reunía con cierta frecuencia para tratar temas muy diversos. De esas reuniones, por ejemplo, salió la constitución apostólica por la que se ha reformado la Curia romana, Praedicate Evangelium, en el año 2022. Estas reuniones, sin embargo, no eran realmente representativas del colegio cardenalicio.

León XIV, consciente de esta infrautilización, lo ha recuperado como instrumento cotidiano de gobierno, no solo para momentos de crisis, sino para un discernimiento continuo. En su homilía, tras el consistorio, explicó que consistorium evoca la palabra consistere (detenerse), un gesto profético en una sociedad frenética: parar para orar, escuchar y volver a enfocar la misión. Esta regularidad —con un segundo consistorio anunciado para finales de junio de 2026— proyecta una Iglesia sinodal que no se limita a eventos puntuales, sino que practica la escucha recíproca en todos los niveles.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Síguenos en nuestras redes sociales
Suscríbete al boletín semanal