Diferencias que enriquecen

Entrevista la Rabina Silvina Cherem*
Varios autores

CHRISTUS: ¿Cree usted que independientemente de la confesión religiosa, nos podemos centrar más en lo que nos une, que en lo que nos separa?

Silvina Cherem: Centrarnos más en lo que nos une que nos separa, podría considerarse un punto de vista equivocado. Lo que nos diferencia no nos separa, nos distingue. Conocer la diferencia de nuestras particularidades nos fortalece, primero en encontrar nuestros propios puntos particulares, después en aprender a compartirlos con otros en un lenguaje, en una modalidad en que el otro acceda nuestra a sensibilidad. Como último punto, señalaría que conocer el Espíritu, lo Divino, el Misterio, el Universo, o como lo queramos llamar, se manifiesta de tantas maneras, cuando, en definitiva, no sé si esto, sus diversas manifestaciones, es lo que nos une, pero nuestro propósito es el mismo. Es encontrar la armonía individual, comunitaria, global; darle sentido al sinsentido de una vida que termina en la muerte y encontrar espacios que nos fortalezcan.

Tomás Ostos (Fraile Carmelita): Entiendo que algunos estudiosos judíos leen el Nuevo Testamento, ¿qué valores rescata usted de las enseñanzas de la sabiduría cristiana?

Silvina Cherem: Es importante diferenciar que algunos judíos, fruto del encuentro y del diálogo interreligioso nos ocupamos de leer los Evangelios para acercarnos más a nuestros hermanos y hermanas cristianas. También hay otros que los validan como textos sagrados, como es el caso de los judíos mesiánicos. Lo que yo personalmente rescato como un valor importante cuando leo los Evangelios es el judaísmo de Jesús, me conmueve, esto aunado a los profundos valores judíos que tenía en su predicación. Eso para mí es un punto de partida inicial para comenzar conversaciones con los cristianos. Añadiría además que cuanto más se conocen los textos sagrados de otras tradiciones, más amplio es el mundo de intersección, de conversación que uno puede iniciar con ellas y eso siempre es muy enriquecedor para el diálogo interreligioso.

“El huérfano, la viuda y el forastero son denominaciones bíblicas de todos aquellos que viven en las márgenes de nuestra sociedad y sobre los que nosotros debemos tener una posición activa”.

* Silvina Cherem es rabina de la comunidad conservadora Bet El de Buenos Aires, es además maestra y una importante promotora del diálogo interreligioso.

Tomás Ostos: ¿Qué aprecio tienen ustedes los judíos de los místicos cristianos, ya que algunos de ellos nos acercan como hijos del mismo Dios de la Biblia? ¿Cree usted que este lenguaje podría servir como un lenguaje de contacto entre las dos confesiones?

Silvina Cherem: Un campo poco abordado es el estudio comparativo de las místicas en las tradiciones abrahámicas. Cuando yo preparo cursos sobre el diálogo interreligioso, aparecen los místicos de cada una de las tradiciones y encuentro algunas visiones que son muy similares y es muy conmovedor, pero reconozco que, para su estudio, se requiere una gran trayectoria de estudio al respecto, porque si no se corre el peligro de hacer falsas asociaciones.

Salvador Ramírez, S.J.: ¿Considera que dentro de las corrientes el judaísmo actual se han permeado otras perspectivas no judías, dado que en nuestra época se han experimentado nuevas formas de aproximarse a los textos bíblicos?

Silvina Cherem: No puedo contestar en nombre de todo el judaísmo, la corriente a la que yo pertenezco, la conservadora, profundiza las raíces interpretativas de nuestra tradición, la búsqueda constante de nuevas formas de comprender el mensaje eterno en los textos sagrados. Nosotros estamos llamados a descubrirlo en cada generación, por lo tanto, todas las lecturas en este nuestro mundo globalizado aportan para comprender la perspectiva humana, porque, en definitiva, lo que estamos haciendo es encontrar desde un lenguaje particular, desde la tradición que cada uno representa, las respuestas a los misterios de lo humano. La pregunta que se hacen muchos es si la filosofía judía se puede componer también de textos de otros pensadores, sin importar su tradición religiosa y que abordan temáticas que nutren al judaísmo, yo opino que sí, que todo lo que nutra la lectura y reflexión sobre el texto bíblico es positiva.

Salvador Ramírez, S.J.: ¿Cómo se plantea el judaísmo la recepción/acogida de la fragilidad de un Otro (un término tomado de Lévinas) sobre todo el huérfano, la viuda y el forastero que proviene de otras tradiciones religiosas?

Silvina Cherem: El Otro como Lévinas lo aborda, es el corazón de la tradición bíblica. Hay muchísimas ocasiones en que se nos ordena a amar, a proteger y a cuidar más al extranjero (alguien que no es de nuestra familia) que a nuestros seres cercanos. Es interesante contar la cantidad de mandamientos que tiene que ver con las personas que no nacieron en nuestra familia y son parte de nuestra vida, porque son parte de nuestra existencia, de nuestras miradas. El huérfano, la viuda y el forastero son denominaciones bíblicas de todos aquellos que hasta el día de hoy viven en las márgenes de nuestra sociedad y sobre los que nosotros debemos de tener una posición activa.

Christus: Tanto el judaísmo como el islam y los cristianos provenimos de una matriz abrahámica y tenemos en común la creencia en un solo Dios, ¿desde el judaísmo se podría establecer un diálogo con grupos con otras cosmogonías, por ejemplo, la del budismo o la de los pueblos originarios? ¿En qué se podría cimentar este diálogo?

Foto: © @ klevit.shaw.ca, Depositphotos

Silvina Cherem: Por supuesto que las religiones que menciona tiene un tronco común, no siempre tan románticamente establecido, como a veces se intenta presentar. Pero ha habido muchas experiencias preciosas en otros países en donde las tradiciones cristianas o musulmanes no son las mayoritarias, pero todo cimenta el diálogo, partiendo de la búsqueda de una verdad trascendente, la búsqueda de la paz interior, la construcción de una sociedad de respeto mutuo, la defensa de la dignidad humana, el contacto con la tierra, algo que, por ejemplo, que podemos ver entre los pueblos originarios. Si uno lee la Biblia a partir del respeto por la tierra, podemos ver la estrecha relación que existe entre esto y la Pacha Mama de los pueblos originarios. En cuanto a otras tradiciones como el budismo, no se puede hablar a la ligera, hay que estudiar mucho. Hay rabinos que hacen meditación, y también hay varios que hacen retiros de silencio como los de los budistas, pero insisto tenemos que estudiar mucho las otras tradiciones para poder establecer un diálogo.

Christus: Después de ver algunas series en la televisión como Unorthodox, algunas personas se quedaron con la idea de que el judaísmo es una tradición misógina y machista. ¿Cuál sería el papel de la mujer actualmente dentro de los judaísmos menos ortodoxos?

Silvina Cherem: Hay que diferenciar la realidad que nos presenta Hollywood. No se puede hablar del judaísmo como una tradición homogénea. Tenemos diferentes corrientes; además somos una tradición milenaria y, por ende, en su paso por la historia, ha copiado los usos y costumbres de las diferentes épocas en donde los sistemas patriarcales y machistas eran una moneda corriente en la sociedad. Sin embargo, hay varios sectores del judaísmo en donde existe ya una perspectiva igualitaria, si no, yo no sería rabina. Invito a mirar con ojos críticos las producciones hollywoodenses, no sólo respecto al judaísmo, sino también sobre otras tradiciones religiosas.

Presbítero Eduardo Arturo Carrasco Gómez (Iglesia Anglicana): Durante la dictadura militar su comunidad contribuyó a salvar vidas y en la búsqueda de desaparecidos. Frente a los dolorosos fenómenos actuales como el narcotráfico. ¿Cuál es el aporte del judaísmo actual frente a éstos?

Silvina Cherem: Algunos miembros de la comunidad judía fueron muy importantes para salvar vidas; de hecho, yo soy rabina de la comunidad, que lideró en ese tiempo Marshall Meyer, un reconocido rabino e integrante de la Asociación Permanente por los Derechos Humanos y además uno de los gestores del libro Nunca Más (Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas). Meyer también fundó el Seminario Rabínico Latinoamericano, en donde se ha formado a muchos rabinos y rabinas en la tradición a la que pertenezco y que va en la línea que él propuso. Nosotros como comunidad nos asociamos con las campañas de varios grupos, no tanto para luchar contra el narcotráfico, sino, más bien, para ofrecer opciones nuevas en zonas marginales, para que los jóvenes no necesiten caer en las garras de aquellos que los usan para traficar y para consumir. Nosotros trabajamos en el fortalecimiento del tejido social en muchos lugares y con muchas organizaciones, partiendo de un mandato del Deuteronomio (30,19) «elegirás la vida», puesto que para nosotros ese mandato es ayudarlos a ellos también, para que cambien su situación y puedan tener otras opciones.

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